El AIKIDO es un arte marcial basado en su principio: AIKI significa armonizar, unificar la energía mental y física (Kimusubi). El planteamiento y práctica de resolver el conflicto por medio de la unificación (KI) y no oponiéndolo, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la distingue de las demás artes marciales. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y técnica superiores, trata de unificar el propio KI con el otro, creando kimusubi, el nudo o unión de KI. Su asimilación requiere práctica constante.
Comunidad universitaria.
En el plano FÍSICO, lo esencial del entrenamiento consiste en el dominio de la forma (kata). El maestro ofrece el lado más interior de esa forma que es, en definitiva, lo que debe captar el alumno. En el máximo grado de dominio de la forma, el alumno es liberado de la fidelidad a esa forma.
Esta liberación ocurre a causa de los cambios PSICOLÓGICOS que tienen lugar desde el mismo comienzo. El aprendizaje pone a prueba el compromiso, la fuerza, el control de la voluntad del alumno y afecta, también a la obstinación, eliminando los malos hábitos corporales y mentales.
La clave para la maestría ESPIRITUAL reside en el hecho de que el "yo" abandone su "ego". En las artes marciales la libre expresión del "yo" se encuentra bloqueada por el propio "ego".
En la Via del Sable , el dominio de la postura y la forma por parte del alumno debe ser tan absoluta que no exista apertura (suki) por la que pueda penetrar el adversario. Si hay apertura, es el propio "ego" quien lo crea.
Ramón Vicente Calzón, título de III Dan de Aikido.