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RED ESTATAL DE DOCENCIA UNIVERSITARIA EDITORA
SECRETARIO
CONSEJO DE REDACCIÓN |
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Apoyan institucionalmente esta asociación las siguientes universidades: |
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U. AUTÓNOMA DE MADRID U. DE BURGOS U.CARLOS III U. DE A CORUÑA U. DE DEUSTO U. DE LEÓN U. DE LLEIDA |
U. OBERTA DE CATALUNYA U. DEL PAIS VASCO U. POLITÈCNICA DE CATALUNYA U. POLITÈCNICA DE VALENCIA U. PONTIFICIA DE COMILLAS ESCUELA U. LA SALLE U. SANTIAGO DE COMPOSTELA |
La iniciativa RED-U y la elaboración de este Boletín
han sido posibles
gracias al especial apoyo de la Universidad Autónoma
de Madrid.
BOLETÍN DE LA
RED ESTATAL DE DOCENCIA UNIVERSITARIA
| Volumen 1, Nº2 | Mayo 2001 |
| Editorial |
| ARTICULOS |
| Dr. C.P.M. van der Vleuten. Más allá de la Intuición |
| Una entrevista virtual con Robert Lewis |
| Miguel Valero-García y María Pilar Almajano. Formación pedagógica del profesor universitario: programas de acción del ICE de la UPC |
| Eduardo Melero. Arquitectura y enseñanza del derecho: ¿Vínculo inevitable? |
| RESEÑAS |
| Encuentros:
Seminario-debate multidisciplinar sobre "La Universidad del siglo XXI: Aspectos a Mejorar" |
| Libros:
Eduardo Soler. Agustín de la Herrán: ¿Cómo estudiar en la Universidad? |
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CONVOCATORIAS 1er Seminario de Formación de la Red Estatal de Docencia Universitaria El Consejo de Redacción de esta revista acepta para su consideración cuantos originales inéditos le sean remitidos, pero no se compromete a su devolución ni a mantener correspondencia sobre los mismos, excepto cuando hayan sido solicitados. |
A juzgar por el espacio que ocupa en la prensa diaria, el Anteproyecto de Ley Orgánica de Universidades está despertando el interés de la opinión pública y, desde luego, de la comunidad universitaria. Uno de sus objetivos será promover la convergencia del sistema universitario español con los criterios surgidos de las sucesivas reuniones mantenidas para la creación de un espacio europeo de enseñanza superior antes del 2010, iniciadas con la Declaración de La Sorbona en 1998 y continuadas por la de Bolonia, de1999 y la más reciente de Praga. Varios aspectos de esta reforma parecen tener una relación directa con la calidad de la docencia.
En primer lugar, parece que la selección de alumnos pasará a estar controlada por las propias universidades. Esto se produce en un momento en que el número de estudiantes decrece, lo que puede llevar incluso a revisar las titulaciones existentes si se detecta un excedente en la oferta. Por lo tanto, uno de los retos a los que pueden enfrentarse los centros o las universidades es cómo captar alumnos. Existen diversas vías para hacerlo: a) Establecer criterios de selección muy laxos. Algunos centros de distintas universidades se han enfrentado ya en el pasado a los efectos de este modo de selección sobre la calidad de la formación de sus alumnos y seguramente también de sus futuros profesionales y científicos, por lo que conviene considerar a medio y largo plazo dichos efectos; b) Acudir a técnicas publicitarias para captar alumnos, lo que podría tener resultados similares a a), y, c) Captar alumnos en base a una oferta educativa de calidad y adaptada a las demandas actuales que les resulte atractiva. Sin duda, ésta parece ser la vía más razonable.
En segundo lugar, se anuncia la creación de una Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación encargada de evaluar enseñanzas y profesorado. El interés de evaluar comparativamente las mismas enseñanzas en distintas universidades ha sido señalado desde distintas instancias y constituiría una información que los estudiantes pueden utilizar a la hora de seleccionar a qué universidad o centro acudir. Desconocemos cuáles son la filosofía y los métodos de evaluación del profesorado que se seleccionarán, pero parecería sensato pensar que, para que ésta tenga el mayor impacto posible sobre la calidad de la docencia, se busquen fórmulas de evaluación no sólo al finalizar un período lectivo, sino a lo largo del proceso, de manera que puedan introducirse cuanto antes las mejoras que la evaluación señale. Igualmente, es aconsejable que se supere el esquema actualmente más común de evaluación para incorporar el punto de vista de los distintos implicados en el proceso: de los estudiantes, por supuesto, pero también del propio profesor debidamente formado en métodos de autoevaluacion y de los colegas, que aportan una visión experta e independiente. La idea de una evaluación por iguales en materia de docencia, que parece alarmar a algunos profesores, es, sin embargo, una práctica perfectamente admitida en la evaluación de la investigación y, de hecho, es una práctica frecuente en países con una sólida tradición de evaluación de la calidad.
En tercer lugar, se propone como procedimiento de acceso
de los docentes universitarios a los cuerpos de funcionarios la habilitación
nacional que constará de tres pruebas. Dos de ellas son comunes
a titulares y catedráticos y consisten, por una parte, en la presentación
y discusión de los méritos e historial académico docente
e investigador y, por otra, en la presentación y debate de un trabajo
original de investigación. La prueba docente específica consiste,
en el caso de los titulares, en la exposición y debate con la Comisión
de un tema del programa y en el caso de los catedráticos en la presentación
y discusión de su proyecto docente. Naturalmente, este procedimiento
tendrá que desarrollarse, pero parece importante resaltar que se
prevé realizar la evaluación de la actividad investigadora
mediante una prueba que recoge los componentes principales de esta actividad:
diseño y realización de una investigación original
y su posterior debate con colegas de la materia. Para que la evaluación
de la docencia tenga las mismas garantías, debe exigirse también
que sea representativa de dicha actividad. Y no son comparables la exposición
y debate de un tema con los colegas de la materia que forman la Comisión
y que por lo tanto cuentan con sólidos conocimientos sobre él
que con los alumnos que, por definición, se están iniciando.
Ambas situaciones demandan una actuación diferente: la exposición
ante la Comisión exige demostrar la brillantez del candidato. El
trabajo con los estudiantes, por el contrario, si tiene como objetivo asegurar
su aprendizaje, exige un enfoque distinto. El profesor pasa a un segundo
plano: su trabajo debe basarse en las dificultades de los estudiantes para
comprender y aplicar los conocimientos que deben adquirir y, a partir de
aquí, identificar y seleccionar los métodos docentes idóneos
para estimular un aprendizaje significativo de la materiaque incluya lo
que deben saber y lo que deben saber hacer. Con obvias diferencias entre
las materias, la exposición de un tema puede ser un método
docente más, pero no el único y, en ocasiones, es posible
que ni siquiera el principal. En cualquier caso, la calidad de la docencia
se resentirá si esta prueba no refleja, en sus peculiaridades específicas
y en toda su complejidad, el proceso de enseñanza y aprendizaje
tal como se produce en la situación natural.
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Colabora en el Boletín de la RED-U: para ello consulta las instrucciones alos autores en la contraportada.
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Dr. C.P.M. Van Der Vleuten
Conferencia pronunciada con motivo de la aceptación
del puesto de Catedrático de Educación en la Universidad
de Maastricht, noviembre de 1996.
Traducción de Sara Ortiz-Arce.
Abstract
| This paper is the speech that the author gave when he was accepted as a professor of education at the University of Maastricht. The author looks back on the past to analyse his own process of education and reflects on his own experience as a teacher and as an educational developer. He compares traditional, intuitive approaches to teaching to a rational approach and spells out the features it should have. |
Keywords: teaching methods, university teaching and learning, rational approach to teaching, problem based learning.
Resumen
| Este artículo recoge una conferencia pronunciada por el autor con motivo de la aceptación del puesto de Catedrático de la Educación en la Universidad de Maastricht. El autor echa la vista atrás y se remonta a su época de estudiante para analizar la formación recibida y su propia experiencia como profesor y promotor de la educación. Compara los enfoques tradicionales, intuitivos de la enseñanza, con un enfoque racional y las características que este debería tener. |
Palabras clave: métodos de enseñanza, enseñanza
y aprendizaje universitarios, enfoque racional de enseñanza, aprendizaje
basado en problemas.
Fui formado como psicólogo en lo que podría
considerarse un verdadero curriculum tradicional. Comenzamos con ciencias
básicas durante el primer año, donde se incluía anatomía
y estadística, lo que nos hacía plantearnos qué era
realmente la psicología y por qué la habíamos elegido.
Aproximadamente el cincuenta por ciento de mis compañeros no pudieron
permanecer después de ese primer año. En los años
siguientes nos volvimos más prácticos. Aprendimos que no
era imprescindible asistir a clase y que la mejor estrategia para aprobar
los exámenes, era retrasar la preparación de éstos
hasta el último momento. Muchos exámenes consistían
en una reproducción de hechos y eso es lo que hacíamos: en
la "carrera de obstáculos" hacia el examen, estudiábamos
"obstáculo tras obstáculo", memorizando y olvidando una gran
cantidad de información a cada paso. Después de algunos años,
elegí especializarme en un área de investigación de
psicología de la personalidad y "psicometría". Tuve la suerte
de que en mi decisión fui el único alumno, de los 75 que
había en mi clase, en hacer esta elección. Automáticamente
me convertí en ayudante del profesor. Desde ese momento trabajé
fanáticamente cada día. Estaba completamente fascinado por
lo que la psicología tenía que ofrecerme como disciplina
científica. Mi profesor era mi maestro, mi modelo a seguir y mi
amigo. Aprendí a criticar académicamente todo en psicología,
a desconfiar o poner en entredicho todo aquello que no pudiera verificarse
por el método empírico. Hacía esto, preferiblemente
llevando a cabo experimentos científicos y cuestionándolo
varias veces en los sucesivos ensayos.
En cualquier caso, me licencié con retraso respecto
a lo previsto y fui afortunado, en cuanto que el último periodo,
me confirió una sólida base académica. Esto fue y
continúa siendo el camino más corriente. La descripción
que doy se ajusta probablemente a muchas personas aquí presentes.
Sobre todo la primera parte; aunque me temo que respecto a la segunda parte,
no todos ustedes tuvieron la suerte de compartir mi experiencia.
Comencé por casualidad en el campo de la investigación
médica en la Universidad de Maastricht. Mi labor consistía
en dirigir la investigación educativa y participar en investigaciones
de otros. Inmediatamente me sentí como en casa. El equipo con el
que trabajaba, clínicos e investigadores "biométricos", mantenía
exactamente la misma actitud hacia la investigación a la cual ya
estaba acostumbrado en mi propia práctica. Resultaba motivante ser
consciente de lo siguiente; cuando se está trabajando en un área
de investigación, los límites de la disciplina respectivase
vuelven muy restrictivos y la colaboración interdisciplinar puede
ser muy enriquecedor. De todos modos, cuando se me encomendaron tareas
que trataban sobre desarrollo educativo y debía permanecer más
en contacto con el personal de la facultad en su faceta de profesores,
ocurría algo extraño. La actitud académica del investigador
parecía cambiar cuando se discutía sobre asuntos educativos.
La evaluación crítica y el método científico
se transformaban rápidamente en experiencias y creencias personales
y en ocasiones, también en valores tradicionales y dogmas. Todo
ello se agudizaba aún más cuando interactuaba con profesores
que procedían de programas educativos más tradicionales.
Esta actitud paradójica es una de las que más
me han sorprendido y sinceramente, es una de las más frustrantes
en mi trayectoria profesional como educador. Por esta razón, he
preferido comenzar mi conferencia mencionando este tema. Tendemos a considerar
la educación en el modo en el que la hemos experimentado. Enseñamos
del modo en que lo hacemos porque ésa es la manera en la cual se
nos ha enseñado y ése ha sido el método que los profesionales
de la enseñanza han empleado durante siglos, y no nos ha ido tan
mal, por lo tanto, ¿para qué cambiar?. Sin embargo, como
profesionales altamente preparados estamos acostumbrados a fundamentar
nuestra conducta en decisiones racionales. Como médico, jurista
o ingeniero, se nos exige en primer lugar ser licenciados para la posterior
práctica profesional y una vez adquirimos ésta, nos mantenemos
al día con las publicaciones, seguimos cursos de posgraduado y nos
especializamos en nuestra disciplina. A este enfoque racional, en la profesión
médica se le ha denominado medicina basada en la evidencia, encontrándose
altamente reconocida entre esta comunidad profesional (Evidence-Based Medicine
Group, 1992). A mi entender, este enfoque es extrapolable a otras
disciplinas académicas, como también a las actividades de
investigación. Investigar es una reflexión crítica
y la calidad de una investigación se obtiene sometiendo todo trabajo
académico a una rigurosa revisión de pares. ¿Cuál
es la situación en la práctica educativa?, estoy seguro de
que casi ninguno de los aquí presentes ha recibido una certificación
que le acreditara para ser profesor e incluso apenas ha tenido una práctica
previa a la hora de ejercer como profesor. Me consta que los profesores,
una vez contratados, apenas leen literatura sobre educación. De
hecho, no todas las bibliotecas en los Países Bajos tienen publicaciones
especializadas en educación en sus colecciones (Scherpbier, van
der Vleuten, Metz, 1994). Un proceso de revisión por pares, muy
común en la investigación, se descarta en el ámbito
educativo. Se consideraría como una interferencia con la autonomía
personal y con la integridad profesional. En conclusión, la educación
se encuentra limitada por la tradición y la intuición. Aceptamos
la tradición en la educación porque intuitivamente creemos
que hacemos lo correcto. Llevamos nuestro conocimiento y experiencias personales
a la práctica de la enseñanza y consideramos nuestra titulación
académica como requisito suficiente para permitirnos ejercer como
profesores.
La cuestión fundamental naturalmente es: ¿estamos
actuando de forma correcta y racional?. Probablemente ya habrán
acertado la respuesta: en muchos casos, no. Mi principal argumento es que
nuestro conocimiento sobre educación en gran medida está
basado en la intuición y este es un planteamiento muy simplista.
Hay muchas cosas en educación que intuitivamente aceptamos y creemos,
y que en realidad, resultan ser más complejas o incluso falsas cuando
son sometidas a verificación científica. En el resto de la
presentación discutiré algunas de estas cuestiones, con la
finalidad de hacer un alegato a favor de la buena práctica en la
enseñanza, considerándola desde un punto de vista más
racional. Seguidamente compararé el aprendizaje basado en problemas
con una perspectiva más racional, concluyendo con la descripción
de unas cuantas características de ésta.
Creencias intuitivas y evidencia empírica
Para ilustrar el contraste entre creencias intuitivas
y resultados empíricos he elegido tres áreas distintas de
la educación, que son fundamentales en todo programa educativo.
En cada una de ellas expondré uno o dos ejemplos de hasta dónde
nuestro conocimiento intuitivo se convierte en algo ingenuo y en ocasiones
completamente
falso. Esto no implica que todas las áreas de la educación
hayan sido extensamente investigadas o que el conocimiento educativo se
fundamente en una experimentación controlada. La evidencia de la
experiencia documentada, la investigación cualitativa, la quasi-experimentación
y el desarrollo teórico pueden acumular conocimiento científico
también, exactamente igual que en medicina, que no avanza exclusivamente
gracias a experimentos clínicos. En muchos aspectos, la educación
es una ciencia como cualquier otra.
Concepciones del aprendizaje
Según nuestra concepción del aprendizaje,
normalmente adoptamos la perspectiva del profesor: el conocimiento se encuentra
en el profesor y únicamente se requiere transferirlo al estudiante.
Nuestra actividad fundamental consiste en explicar al estudiante, comunicándole
oralmente la información de un individuo - desde aquel que la tiene
- al grupo de individuos – aquellos que no la tienen. A juzgar por la popularidad
de esta forma de proceder, aparentemente asumimos que es efectiva. No obstante,
la evidencia empírica demuestra claramente que una persona no puede
concentrarse durante más de 15 minutos (Stuart, Rutherford, 1978).
Así mismo sabemos que en las clases frecuentemente los alumnos no
atienden adecuadamente y sólo unos cuantos profesores tienen la
habilidad de atraer a la audiencia durante un periodo de tiempo más
prolongado. En todo caso, la evidencia demuestra que las clases magistrales,
particularmente como método didáctico dominante, representan
un modo pobre de transmitir la información.
La perspectiva del profesor en la concepción del
aprendizaje se ve reflejada también en el modo como suponemos que
los alumnos manejan la información. Acumulamos gran cantidad de
información que consideramos importante ante el estudiante, suponiendo
que éste sabe qué hacer con ella y que será capaz
de utilizarla en cualquier otra situación. Puede demostrarse que
lo anterior no es cierto. Por ejemplo, el papel del conocimiento previo
es una clave determinante para saber cómo entendemos la nueva información
(Schmidt, De Volder, De Grave, Moust, Patel, 1989). Cuando la nueva información
no puede asentarse o "construirse" sobre información anterior, ésta
puede perderse fácilmente. También tenemos amplia evidencia
sobre el hecho de que la transferencia del conocimiento de una situación
a otra suele ser muy escasa (Regehr y Norman,1996). Cuanto más similar
sea una nueva situación a otra anterior, mejor resultará
la transferencia (Tulving y Thomson, 1973). Esta es una de las razones
por las que aprender en un contexto determinado, por ejemplo a partir de
problemas y casos prácticos, se considera importante (Schmidt,1983).
Si no prestamos atención a las estrategias específicas que
un estudiante utiliza para asimilar la información y trasladarla
a otras situaciones nuevas, podemos estar eternamente cuestionándonos
por qué nuestros estudiantes no son buenos resolviendo problemas
y se muestran incapaces de usar la información que han aprendido.
Con el razonamiento anterior, me estoy refiriendo a una
parte mínima y simplificada de los avances de la psicología
cognitiva. La investigación en el campo de la psicología
cognitiva de las últimas décadas ha hecho importantes descubrimientos
sobre cómo tiene lugar el aprendizaje en general, así como
en distintas profesiones como la medicina (Regehr y Norman, 1996) o las
matemáticas (Cobb, Yackel y Wood, 1992), lo cual tendrá
una enorme influencia sobre la educación.
Permítanme abordar el segundo área relativo
a la construcción y organización del curriculum.
Construcción y organización del curriculum
El modo en el cual están organizados los planes
de estudios es un área fuertemente
olvidada del desarrollo del curriculum. La situación más
frecuente es aquella en la cual un plan de estudios consiste en una suma
de diferentes disciplinas sin relación entre sí. Se deja
a las disciplinas individuales la decisión sobre lo que es importante
o no para el conjunto del plan de estudios. El resultado es normalmente
una amalgama con sesgos importantes, dependiendo de la idiosincrasia de
los individuos que siguen el programa. Resulta cuestionable que un individuo
o un sólo departamento puedan tener una buena perspectiva de las
necesidades del curriculum como un todo (Harden, Sowden y Dunn, 1984).
Cuando a los profesores individualmente se les pide que definan sus objetivos
educativos, normalmente existe un gran desacuerdo, incluso en una misma
disciplina (Scherpbier, Schijven, van den Wildenberg, 1993). No
es sorprendente que se haya encontrado que no pocos planes de estudio estén
sobrecargados con materias de escasa relevancia y duplicación de
contenidos (Starr, 1982). Es responsabilidad del estudiante y generalmente
del estudiante sólo, asimilar y sintetizar estos contenidos, integrándolos
en un conjunto de conocimientos necesarios para solucionar los problemas
específicos de una profesión futura.
El marco organizativo de muchos centros de educación
superior refuerza y mantiene esta situación. La estructura de sus
departamentos concede normalmente una total autonomía a éstos
y a los profesores que los integran. Éstos pueden compararse a pequeños
reinos de taifas, cada uno de ellos con absoluta soberanía. Esta
situación es extremadamente difícil de cambiar. Esta organización
apenas deja lugar a cualquier tipo de coordinación o renovación
educativa y tiene la tendencia natural a mantenerse en este status quo
(Darling-Hamond, Wise y Pease, 1983).
En la construcción del curriculum, la elección
de los métodos didácticos y de su planificación raramente
es considerada como un problema a tener en cuenta. La mayoría de
los programas se caracterizan por un calendario de actividades docentes
que normalmente no va más allá de las explicaciones orales
del profesor y ejercicios prácticos. La suposición es que
las actividades de enseñanza programadas producirán actividades
de aprendizaje equivalentes. Sin embargo, la evidencia empírica
demuestra que esta relación es mucho más compleja. De hecho,
una serie de estudios han mostrado cómo la actividades de aprendizaje
efectivamente aumentan cuando la planificación no incluye muchas
clases; por el contrario, a partir de cierto número de actividades
planificadas, ocurre lo contrario: las actividades de aprendizaje decrecen
a pesar de que haya un incremento de clases (Van der Drift y Vos, 1987).
La situación óptima se alcanza con aproximadamente un 40%
del horario dedicado a clases, restando un 60% que se dedicaría
al estudio individual del alumno. Los resultados conseguidos por los estudiantes,
de hecho aumentan significativamente cuando se logra este equilibrio(Gijselaers
y Schmidt, 1995). Las implicaciones prácticas son enormes
y sin embargo resultan muy difíciles de conseguir en la mayoría
de los planes de estudio.
Un buen plan de estudios requerirá algún
consenso en los objetivos finales del programa, cooperación interdisciplinar,
planificación interna y algunas reglas y procedimientos claros.
Pero el modo en que la mayoría de las instituciones educativas y
planes de estudios están organizados no facilita que se den esta
serie de condiciones.
Evaluación de los alumnos
Es esta un área que se ha desarrollado rápidamente
en las dos últimas décadas, particularmente en diversas profesiones
como es el caso de la formación médica (Swanson, Norman y
Linn,1995). Un asunto principal en la agenda ha sido el diseño de
métodos de evaluación profesional auténtica. La evaluación
de los estudiantes es también un área que se encuentra expresamente
dominada por la intuición, las creencias personales y los prejuicios.
Aunque es este mi campo preferido, no entraré en los detalles psicométricos
de la evaluación, ni demostraré los grandes errores de decisión
que cometemos en nuestros exámenes. Tampoco sobre nuestras falsas
creencias en relación a lo que estamos midiendo con nuestros exámenes.
Me restringiré a dos asuntos educativos más generales relativos
a la evaluación.
No se requiere demasiado convencimiento ni demostración
empírica para observar la legítima relación existente
entre evaluación y aprendizaje: la evaluación determina el
aprendizaje (Frederiksen, 1984; Newble y Jaeger, 1983). El éxito
académico de los alumnos viene definido por los exámenes,
así que ese es su objetivo: los estudiantes harán todo cuanto
el examen les pida y no harán aquello por lo que no resulten recompensados
en él. Para los estudiantes el programa de exámenes es
el plan de estudios, lo que puede llevarnos a un círculo vicioso.
Sin embargo, como profesores solemos involucrarnos en los contenidos del
plan de estudios, en el curriculum y menos en la evaluación. En
evaluaciones de planes de estudios he comprobado que la evaluación
siempre viene al final o no se considera. Sin embargo, para el alumno el
contenido del examen resulta ser el plan de estudios. Cuando el programa
de evaluación no cumple los objetivos del plan de estudios, el primero
prevalecerá. No hay excepción ni alternativa.
Cuando se observa críticamente la evaluación
que suele practicarse, no deberíamos sorprendernos de que no se
consiga un alto nivel en los objetivos educativos deseados. Como antes
comenté al aludir a la propia formación, no es infrecuente
que la evaluación consista en una serie de pruebas que normalmente
miden nada más que hechos poco importantes que sólo podrían
ser reproducidos correctamente cuando son memorizadas poco tiempo antes
(Scott y Chafe, 1997). Los estudiantes, como seres racionales, son
eficientes en el modo de abordar estos obstáculos. Trabajarán
duramente para pasar cada uno de estos exámenes: memorizarán
y empollarán poco tiempo antes, se examinarán, vaciarán
su disco duro y rápidamente irán a por el siguiente. El profesor
considera que una vez el estudiante ha superado el examen, está
preparado, normalmente de por vida, ya que el examen nunca se vuelve a
repetir nuevamente. Sin embargo sabemos que las curvas del aprendizaje
decrecen rápidamente cuando la información no se usa y particularmente,
cuando los conocimientos han sido memorizados para la ocasión (Semb
y Ellis, 1994).Dada la cercana conexión entre la evaluación
y la educación, se obtendrán mejores logros en la educación
cuantos más esfuerzos estemos dispuestos a hacer en evaluación.
Los exámenes existen para comprobar la competencia
del estudiante: deberían garantizar que los estudiantes competentes
tienen éxito y los incompetentes suspenden. Sin embargo, esto es
de nuevo algo que se puede poner en duda. En una serie de estudios mi colega
el Dr. Cohen de la Universidad de Groningen demostró que el número
de estudiantes que no aprobaban o el número de alumnos que mantenían
un retraso significativo en sus estudios estaba mucho más influido
por el modo en el cual organizamos los exámenes que por el grado
de competencia de los estudiantes (Cohen-Schotanus, 1994). Por ejemplo,
el número de exámenes en un año influye directamente
sobre el número de alumnos que suspenden ese año. Al mismo
tiempo, cuanto más se repitan las posibilidades de presentarse a
un examen más se acusará la tendencia del estudiante a posponer
el estudio y retrasar todo, con independencia su competencia.
Buena práctica en la educación
En resumen, lo que damos por sentado en el campo de la
educación frecuentemente se vuelve bastante diferente cuando lo
analizamos más detalladamente. En ocasiones estos resultados son
sorprendentes e ilógicos y a veces, inesperados y contrarios a lo
que nos dice la intuición. Podría seguir contando mucho más
de otras áreas educativas como la selección y capacitación
de los profesores, el aseguramiento de la calidad o aprendizaje en prácticas,
entre otras, demostrando que lo que realizamos en la práctica no
es tan lógico como pensamos. A mi entender, la buena práctica
educativa se caracteriza por consistir en un enfoque racional que se corresponde
más o menos con el acercamiento que llevamos a la práctica
en nuestra actividad profesional, al margen de la formación. El
punto de vista racional incluye el estudio de bibliografía, la experimentación,
la consulta a expertos, una revisión de pares de las actividades
educativas y sus resultados, debates y otras actividades académicas
relacionadas con estas actividades profesionales. Lo que se ha considerado
como buena práctica en la medicina basada en la evidencia
podría trasladarse a la educación basada en la evidencia,
al
menos yo lo creo así.
Hay tres puntos que quiero subrayar y deberé añadirlos
inmediatamente para evitar malentendidos. Primero, mi discurso puede dar
la impresión de que se conoce todo en educación y de que
sólo necesitamos acudir a la evidencia disponible. Evidentemente
esto no tiene sentido y de algún modo, lo contrario es cierto, ya
que sabemos muy poco. Por lo tanto, se requiere de una experimentación
racional y una evaluación continua, donde debe incluirse la investigación
científica. En segundo lugar, no toda conclusión de la investigación
educativa es difícil de esperar y descarta el valor de la intuición.
Al contrario, la intuición, "lo que pide el cuerpo" o "un buen olfato"
es altamente valorable desde cualquier perspectiva racional. En cualquier
caso, no debería acabar ahí. En tercer lugar, no todo requiere
estar basado en una evidencia clara para poder llevar a cabo esta perspectiva
racional. Hay muchas cosas que se desconocen y no podemos basar todas nuestras
decisiones
en lo empírico. Una reflexión adecuada, un debate abierto,
un consenso entre las partes o una evaluación de experiencias también
son elementos válidos para este enfoque racional. Las anteriores
notas, relativizan, pero también ponen énfasis en que la
educación no es diferente a otro área científica o
actividad profesional.
Aprendizaje centrado en los estudiantes y basado
en problemas
Puede plantearse la cuestión de si un aprendizaje
basado en problemas es una visión racional de la educación.
Hay una conclusión absolutamente clara: el aprendizaje basado en
problemas no procede de la investigación educativa. Hace algunas
décadas se puso en práctica una ideología educativa.
La llevaron a cabo algunos idealistas que tenían el arrojo y la
oportunidad de poner en práctica algunas ideas revolucionarias,
primero en McMaster, Canadá y luego aquí, en Maastricht,
Países Bajos; posteriormente en muchos más lugares. Las revoluciones
tienen la tendencia a irse tan rápidamente como han venido. También
en educación hemos visto algunas de ellas (Keller, 1968;
Bloom, 1968). De todos modos, estoy convencido de que el aprendizaje
basado en problemas ha sobrevivido gracias a la racionalidad de su planteamiento.
El aprendizaje basado en problemas en la práctica
Antes de hacer esta presentación permítanme
brevemente explicar el aprendizaje basado en problemas para aquellos que
son nuevos en el campo (Snellen-Balendong, 1983). La Tabla 1 indica
el contenido de un calendario semanal perteneciente a un estudiante de
medicina en nuestro programa de aprendizaje basado en problemas.
Tabla 1: Una semana de un alumno de medicina en
un programa de aprendizaje basado en problemas.
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GrupoDeTutorías |
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| Tarde |
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El calendario se centra en torno al grupo de tutorías.
Dos veces a la semana se reúne un grupo de aproximadamente 8-9 estudiantes
acompañados por un miembro de la plantilla llamado tutor. Llevan
un cuaderno con problemas o casos relacionados con el contenido de una
unidad del curriculum. Se utilizan los casos para asegurar que exista un
contexto de aprendizaje con sentido. El estudio de las ciencias básicas
y aplicadas está integrado. En una tutoría los estudiantes
analizarán un problema solamente y discutirán su conocimiento
previo relacionado con éste. A continuación, deberán
definir lo que necesitan saber para plantear el problema y especificarán
sus objetivos de aprendizaje. La función del tutor es llevar el
seguimiento del grupo. El tutor no da clases sino que guía a los
estudiantes en tareas como éstas, a saber: hacer preguntas, proponer
reuniones y profundizar sobre determinadas cuestiones. Tras haber definido
los objetivos de aprendizaje del grupo, los estudiantes deben conseguir
la información necesaria de manera individual. Emplearán
numerosas fuentes de información, compararán y sintetizarán
esa información. En la siguiente tutoría se discutirá
los resultados, de modo que los estudiantes demuestren que han entendido
el material aprendido. En nuestro caso, las tutorías se llevan a
cabo dos veces a la semana y una sola unidad del curriculum normalmente
lleva seis semanas. En cada unidad se forman nuevos grupos de tutorías
al azar: los estudiantes no pueden elegir la composición del grupo.
Esto fuerza a los alumnos a trabajar de modo efectivo en cualquier equipo,
tal y como tendrán que hacerlo en su posterior profesión.
Cada unidad es interdisciplinar y se dirige a un tema
particular, como por ejemplo la fatiga o la pérdida de sangre. Las
unidades se programan de acuerdo a un plan maestro en el cual se concretan
los objetivos curriculares en áreas de contenido específico,
todo ello ordenado de tal manera que puedan alcanzarse diversos principios
previamente elegidos. La arquitectura curricular incluye una creciente
complejidad, una jerarquía espiral de temas que se repiten y una
transición del funcionamiento normal al anormal.
Para integrar al máximo teoría y práctica
se elabora un programa de entrenamiento de habilidades que comienza ya
desde el primer año. Este programa se integra con los contenidos
discutidos en los grupos de tutoría. En la semana de la Figura 1
hay dos sesiones de prácticas. La actitud y comunicación
demandadas a los médicos en nuestra sociedad actual son habilidades
a tener en cuenta en estas prácticas. En cada unidad curricular
todos los estudiantes se reunirán con un paciente (simulado). En
un ambiente seguro de laboratorio el estudiante puede practicar sus habilidades
sociales y a medida que progresa el curriculum, podrá practicar
aplicando su conocimiento a un paciente, real o simulado. Las prácticas
del lunes por la mañana podrían, por ejemplo, versar sobre
cómo dar una mala noticia a un supuesto paciente con un problema
neurológico. La segunda sesión esa semana podría consistir
en un entrenamiento de un procedimiento físico.
El mismo objetivo integrador se persigue a través
del contacto con la práctica de la salud en la semana de nuestra
entrevista. A lo largo de la carrera se organizan algunos de estos contactos.
Pueden incluir un viaje en ambulancia, una semana cuidando a pacientes
en un hospital, un día de práctica general, etc.
Las clases magistrales forman parte también del
curriculum. Sin embargo, son detenidamente planificadas y deberían
tener una función adicional para el programa de aprendizaje. En
ningún caso deben reemplazar al grupo de tutoría. Generalmente
sirven para introducir una unidad del programa, para activar un conocimiento
previo, para asistir a alumnos sobre asuntos difíciles, para proporcionar
información especial (por ejemplo procedente de especialistas invitados),
etc. Como media se darán dos clases semanalmente.
También son frecuentes en el horario de nuestro
estudiante los espacios en blanco. El aprendizaje basado en problemas exige
a los alumnos trabajar de manera independiente. Para facilitar el propio
estudio se hace una importante inversión destinada a equipamiento
para los estudiantes. Además de una biblioteca, se crea un "paisaje
de estudio" donde se llenan estanterías con copias de los últimos
libros, videos y diapositivas, programas informáticos de aprendizaje
y otras aplicaciones de las tecnologías de la información
(acceso a archivos, CD-ROM, procesador de textos y paquetes estadísticos
o Internet, entre otros), o servicio de reprografía y mucho tiempo
para sentarse tranquilamente a estudiar, son algunas de las posibilidades.
En el curriculum se destinarán aproximadamente de 10 a 12 horas
semanales dentro del horario lectivo a actividades programadas, dejando
el tiempo restante para que el propio estudiante lo complete.
En resumen, el aprendizaje basado en problemas requiere
a los estudiantes que adquieran el conocimiento utilizando problemas como
contexto de aprendizaje, estimula el aprendizaje auto-dirigido e integra
disciplinas tanto horizontalmente (múltiples disciplinas integradas
en cada unidad) como verticalmente (ciencias básicas y aplicadas,teoría
y práctica integradas).
¿Es el aprendizaje basado en problemas un enfoque
racional?
Permítanme volver a la pregunta acerca de si el
aprendizaje basado en la resolución de problemas es un enfoque racional.
Estoy convencido de que si un grupo de expertos en educación que
- a efectos de la exposición – no tuvieran conocimiento previo de
la técnica de aprendizaje basado en problemas – y se les pidiera
que diseñaran un programa utilizando el mejor método de aprendizaje
basándose en su conocimiento actual en educación, llegarían
a algo similar al aprendizaje basado en problemas. Este combina razonamientos
desde muchas perspectivas (Camp, 1996), situando el aprendizaje en el contexto
de los problemas de cada profesión, como punto de partida del aprendizaje,
integrando disciplinas y combinando la teoría y la práctica,
así como enfatizando la resolución de problemas. De este
modo se alcanzan los principios de la psicología cognitiva (Norman,
Schmidt, 1992). La teoría del aprendizaje adulto considera
que éste se encuentra caracterizado por la confianza mutua y el
respeto, el interés intrínseco, el auto-aprendizaje, la libertad
de expresión, relaciona el aprendizaje con las experiencias personales,
busca la participación activa en el proceso de aprendizaje y define
los propios objetivos de aprendizaje (Knowles, 1980; David y Patel, 1995).
Las semejanzas con el aprendizaje basado en problemas son obvias. Una generalizada
e importante corriente filosófica del aprendizaje humano, denominada
constructivismo (Bednar, Cunningham, Duffy y Perry, 1992; Savery y Duffy,
1995) sostiene que el conocimiento no es una representación objetiva
del mundo exterior, sino la interpretación de la información
en el contexto de las experiencias. El conocimiento no es por tanto absoluto,
sino algo construido por el que aprende. Para la construcción del
conocimiento son elementos esenciales el conocimiento previo y la interacción
social. La teoría pone de relieve la necesidad del aprendizaje colaborativo,
la dependencia del conocimiento respecto del contexto y la complejidad
de este último. Estos conceptos están de nuevo fuertemente
relacionados con el modo en que el aprendizaje se percibe y operativiza
en el aprendizaje basado en problemas. Igual argumentación puede
trasladarse a otras teorías educativas como el aprendizaje contextual
(Coles, 1991) y el aprendizaje situado (Lave y Wenger, 1991). Todas
estas orientaciones enfatizan la interacción activa del aprendiz
en contextos de aprendizaje enriquecidos. Este es, precisamente el funcionamiento
del aprendizaje basado en problemas.
Un potente argumento a favor de la racionalidad del aprendizaje
basado en problemas sería probar empíricamente la superioridad
de éste respecto a otros enfoques convencionales. Aunque todavía
queda un largo camino por recorrer, (Albanase y Mitchell, 1993; Berkson,
1993) existe una fuerte evidencia en el sentido de que el aprendizaje
basado en problemas conlleva una alta motivación en el alumnado,
que encuentra placer en el estudio (Schmidt y Moust, 1981); así
como mejores habilidades de aprendizaje auto-dirigido (Blumberg y Mitchael,
1992); igualmente mejoran los índices de abandono en los distintos
niveles académicos (Werwijnen, Van der Vleuten, Imbos, 1990) y las
habilidades clínicas (Scherpbier, Pols, Nieuwenhuijzen Kruseman,
Schaper, Verwijnen y Van der Vleuten, 1996), hace más frecuente
el uso de la biblioteca (Rankin, 1992) y aumenta la utilización
de otros estilos de aprendizaje menos memorísticos, de mayor retención
e integración de ciencias básicas y aplicadas (Dolmans y
Schmidt; Coles 1985; Newble y Clarke, 1986). Considero una importante tarea
para mí y mis colegas seguir contribuyendo al desarrollo de esta
evidencia en el futuro.
Por lo tanto y resumiendo, aunque el aprendizaje basado
en problemas no tuvo su origen en un enfoque racionalista y científico
de la educación, estoy convencido de que la supervivencia y el éxito
de este aprendizaje se deben a sus sólidos fundamentos científicos.
El aprendizaje basado en problemas, en mi opinión, constituye una
orientación racional.
¿Es racional el aprendizaje basado en problemas?
Ahora permítanme darle la vuelta a la pregunta
original. ¿Es un enfoque racional un aprendizaje basado en problemas?
O en otras palabras, el aprendizaje basado en problemas, ¿es la
única alternativa a la hora de adoptar un punto de vista racionalista
en la educación?, me inclino por dar una respuesta negativa a esta
cuestión. No deberíamos olvidar que el aprendizaje basado
en problemas es sólo un método de instrucción y no
un objetivo en sí mismo. Lo realmente relevante son los principios
que están detrás del aprendizaje basado en problemas, especialmente
aquellos relativos a la educación centrada en el estudiante: la
actividad del estudiante para adquirir información, la responsabilidad
personal, el aprendizaje de cómo aprender, centrarse en la aplicación
del conocimiento, etc. Creo que hay un amplio consenso en cuanto a la relevancia
de estos principios. Resulta fundamental aceptar el aprendizaje como el
centro de la educación. Un catedrático y uno de los padres
fundadores de esta universidad, el Profesor Wijnen, en realidad mi tutor
más que mi profesor, ha aclarado estos principios al contrastar
los programas centrados en la enseñanza con los programas centrados
en el aprendizaje (Van der Vlauten, Scherpbier, Wijnen y Snellen, 1996).
En la Tabla 2 se muestra un esquema que resume este contraste.
Tabla 2: Características de los programas orientados al aprendizaje y a la enseñanza.
Programas basados en el aprendizaje
Programas basados en la enseñanza
| Ÿ Adquisición del conocimiento | Ÿ Transferencia del conocimiento |
| Ÿ Centrado en el estudiante | Ÿ Centrado en el profesor |
| Ÿ Dinámico y flexible | Ÿ Estático y rígido |
| Ÿ Objetivos de aprendizaje | Ÿ Objetivos de enseñanza |
| Ÿ Individualizado | Ÿ Uniforme |
| Ÿ Refuerza la actividad | Ÿ Refuerza la pasividad |
| Ÿ Los estudiantes pueden descubrir | Ÿ Los estudiantes se dejan llevar |
| Ÿ Se dan vías de aprendizaje | Ÿ Se describen las vías de aprendizaje |
| Ÿ Los profesores formulan preguntas | Ÿ Los profesores dan respuestas |
| Ÿ Los profesores guían a los estudiantes | Ÿ Los profesores dirigen a los estudiantes |
| Ÿ Aprender es esencial | Ÿ Enseñar es esencial |
| Ÿ La evaluación formativa es esencial | Ÿ La evaluación sumativa es esencial |
| Ÿ La búsqueda de información esencial | Ÿ Las clases son esenciales |
| Ÿ Biblioteca y recursos de aprendizajeson esenciales | Ÿ Las aulas son esenciales |
| Ÿ La demanda esencial | Ÿ La oferta es esencial |
| Ÿ Independiente del lugar | Ÿ Dependiente del lugar |
| Ÿ Independiente del tiempo | Ÿ Dependiente del tiempo |
| Ÿ Ritmo de estudio individualizado | Ÿ Ritmo de estudio uniforme |
| Ÿ Secuencia de estudio variable | Ÿ Secuencia de estudio uniforme |
| Ÿ Contenido variable | Ÿ Contenido uniforme |
| Ÿ Los profesores trabajan en colaboración | Ÿ Los profesores trabajan aisladamente |
| Ÿ La gestión es esencial | Ÿ La autonomía departamental o individual son esenciales |
El objetivo de la educación es crear un entorno
de aprendizaje utilizando todos los razonamientos, información y
evidencia de los que disponemos. Yo no excluiría que hay múltiples
vías para alcanzar esta meta y que el aprendizaje basado en problemas
es uno de ellos. En los cerca de 25 años que hemos venido utilizando
el aprendizaje basado en problemas en la Universidad de Maastricht, extendiéndose
a otras facultades además de la de medicina, hemos aprendido que
no se puede simplemente copiar el sistema de una disciplina a otra. Esto
fue bastante difícil para nosotros como educadores. En ocasiones
se nos acusó de fundamentalistas, como si fuéramos los guardianes
"del sistema" y como "policía educativa". En realidad, ¿dónde
se relega la racionalidad si un programa educativo consiste en una doctrina?.
Una vez estuvimos preparados para aceptar los aspectos únicos de
cada disciplina en cuestión y después de experimentar con
las nuevas estrategias y puntos de vista, la innovación educativa
fue aceptada y apoyada en estas facultades. Del mismo modo, otras varias
escuelas médicas en los Países Bajos han cambiado drásticamente
y con éxito su programa utilizando algunos elementos del contexto
de aprendizaje arriba expuestos sin copiar todos los aspectos del aprendizaje
basado en problemas.
En conclusión, aunque está claro que el
aprendizaje basado en problemas tiene fuertes características racionalistas,
este tipo de aprendizaje no es equivalente a un enfoque racional. El punto
de vista racional en educación es más amplio. De hecho, a
veces llamo al programa médico de nuestra universidad un programa
tradicional de aprendizaje basado en problemas, porque, como en cualquier
otra escuela, es difícil cambiar las cosas cuando se han llevado
a cabo durante más de 20 años. Un enfoque racional es dinámico,
con bucles continuos de evaluación y constantes cambios como resultado
de estas evaluaciones, dando lugar a nuevos experimentos, etc.; es una
organización educativa inteligente en constante búsqueda
de la innovación (Otala, 1995). Un sistema verdaderamente
racional abandonaría el aprendizaje basado en problemas en cuanto
apareciera otro método de instrucción que demostrara ser
más efectivo.
Características del enfoque racional
Cuáles son los elementos importantes para un enfoque
racional en la práctica de la educación?. A continuación
resumiré unas cuantas características esenciales.
Primera y principal, toda orientación racional
en educación es aquella que usa la evidencia educacional. No utilizar
el conocimiento acumulado y disponible es un despilfarro y poco profesional,
aunque es una práctica muy común (Nelson, Clayton y Moreno,
1990). Gran parte de la "tecnología educativa" está disponible
y no requiere ser reinventada. En todas las profesiones se cuenta con monografías
y revistas especializadas. Unicamente en las ciencias de la salud hay siete
revistas internacionales especializadas en educación de buena calidad
académica. Un enfoque racional debe hacer uso de esa información.
Resulta también esencial, para un enfoque racional,
un programa de desarrollo profesional de las preferencias, de la capacidad
en el desarrollo de los profesores, o un programa de formación en
profundidad en materia educativa. Como ya he mencionado anteriormente,
la formación educativa se da relativamente poco y cuando se realiza,
es limitada en su extensión y amplitud. Muchos programas de formación
consisten en enseñar habilidades específicas, como las necesarias
para la lección magistral o las tutorías, pero se requiere
aún más. Lo que se necesita es un programa comprensivo para
el desarrollo profesional de los profesores con una estructura de desarrollo
jerárquica (Wilkerson e Irby, 1997). En la base se encuentran
actividades de desarrollo profesional, en las cuales, los nuevos miembros
de la facultad deben ser apoyados para entender y satisfacer las demandas
educativas de una carrera académica. Debería proporcionar
los fundamentos de socialización en la comunidad académica
como base de su futuro desarrollo académico. Las actividades relativas
al desarrollo de la instrucción se dirigen a la enseñanza
específica de habilidades que facilitan el aprendizaje. Estas son
las que con frecuencia cubren muchos programas de formación. Las
actividades
encaminadas al desarrollo del liderazgo son esenciales para desarrollar
un cuadro facultativo con responsabilidades especiales como directores,
coordinadores, mentores y evaluadores. Las citadas actividades incluirían
programas para comprender la planificación de los planes de estudio
y la gestión de organizaciones complejas. Finalmente, en las
actividades de desarrollo organizacional el foco cambia del profesor
individual a la institución. Estas actividades incluirían
la creación de políticas, procedimientos y estructuras organizativas
que fortalecieran la realización efectiva de la misión propia
de la institución, así como facilitaran la cultura educativa
comprometida con la mejora continua de la calidad y de la innovación.
Una orientación racional exigirá a los profesores
tener una mente abierta, una actitud diferente. Estoy convencido de que
las actitudes negativas del profesorado hacia la innovación educativa
provienen en mayor medida de la ignorancia que de la arrogancia. Un programa
de desarrollo para el profesorado ayudará, pero no será suficiente.
Anteriormente me referí a los estudiantes como seres humanos normales
que buscan la vía más eficiente para alcanzar el éxito.
Pues bien, los profesores de universidad también son seres humanos
normales que se esfuerzan eficientemente en tener éxito. ¿Cómo
se concibe el éxito en las universidades? Naturalmente por la excelencia
en la investigación. Un profesor universitario que dedica mucho
tiempo a la educación o bien es un idealista o no tiene la capacidad
suficiente para investigar. La promoción a puestos universitarios
superiores se debe a una actuación excelente en la investigación
y no gracias a la excelencia educativa. La actitud de los profesores frente
a la educación resultará difícil de cambiar mientras
persista el desequilibrio en los incentivos asociados a la educación
y la investigación.
Parte de un enfoque racional es el recurso a la evaluación
de iguales. La calidad de las actividades profesionales se encuentra más
protegida si se permite la crítica y el comentario. La evaluación
de iguales en educación debe entenderse en su sentido más
amplio. Podría, por ejemplo referirse a la creación de un
curso usando los recursos de varios colegas, que también podrían
ser ajenos a la disciplina propia. La virtud de la colaboración
interdisciplinar en educación es que uno tiene la necesidad de defender
su propia disciplina respecto a las demás y evaluar las otras. Podría
significar así mismo una revisión sistemática de los
resultados educativos juzgados por comités. También podría
significar unos procesos sistemáticos para la revisión del
contenido de los exámenes. En sistemas verdaderamente centrados
en el estudiante, el proceso de revisión incluiría la opinión
de los estudiantes que puede ser de enorme valor en este sentido (Prince
y Visser, 1997).
El uso de los principios de control de la calidad se encuentra
muy relacionado con el punto anterior. Un programa de educación
racional es dinámico y está sometido a un cambio constante.
Para hacer esto, los bucles de evaluación son esenciales. El conocimiento
científico cambia muy rápidamente. En la práctica
es mucho más fácil introducir algo en un curriculum que quitar
algo. Según nuestra experiencia, al menos cada diez años,
un curriculum se queda obsoleto y debe cambiarse. La evaluación
y un marco organizativo que permita este tipo de operaciones resulta de
gran importancia. Para abordar con éxito la dinámica del
enfoque racional, la estructura directiva de las universidades debería
adaptarse en ese sentido. Como en el mundo de los negocios, las organizaciones
educativas deberían ser capaces de aprender y mejorar (Otala,
1995). Parte de las actividades de evaluación deberían
ser investigación educativa; parte de una perspectiva académica
racional es "problematizar" las actividades propias y reflexionar sobre
éstas. Como ya dije, hay muchas cosas que se desconocen en educación,
en especial sobre las múltiples elecciones que hacemos en las actividades
diarias de la práctica educativa. La investigación educativa
desde las propias profesiones sería una gran contribución
a la comprensión de la educación en general.
Finalmente, parte del enfoque racional sería la
consulta a expertos en educación. Estos se han especializado en
este campo y pueden hacer contribuciones significativas. No obstante, se
impone una palabra de precaución, ya que, en nuestra experiencia,
el mejor servicio educativo se da cuando el experto en educación
entiende totalmente – o mejor incluso - es parte de la profesión
para la que trabaja. Hablar el lenguaje, conocer las dificultades de la
profesión, entender el modo de pensar en la profesión es
fundamental para el éxito del experto en educación. Más
aún, debería evitarse delegar muchas tareas educativas sobre
expertos en educación. Ser profesor significa algo más que
estar sumido en el proceso primario de educación. Como es evidente,
desde el modelo jerárquico establecido para el profesorado, un docente
profesional participa en tareas relativas al desarrollo educativo, en cursos
para el desarrollo del profesorado, en actividades de evaluación
e investigación educativa. El experto en educación está
para ayudar y facilitar las cuestiones, no para suplir el papel del profesor.
Epílogo
Lo que estoy proponiendo no es nada nuevo (Miller, 1970).
Mi argumento es básicamente el de extender nuestra perspectiva académica
y científica a la educación. Lo que estoy defendiendo es,
básicamente, cambiar el punto de vista intuitivo y tradicional por
uno más racional. Considero que esta es mi misión y la de
mi departamento en el futuro. Las características de un enfoque
académico y científico nos son muy familiares. Es el momento
de que comencemos seriamente a emplearlos en educación. Es hora
de ir más allá de la intuición.
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Abstract
| We have had an interview with a professor with decades of experience in the use of new technologies aimed at facilitating the learning process. He discusses the importance of learning theories in the world of technologies as well as their actual and future impact and finally apraises the more effective approaches to enhance their use in learning contexts. |
Keywords: learning tecnologies, learning process, approaches to foster new technologies use.
Resumen
| En esta entrevista realizada a un académico con décadas de experiencia en el uso de nuevas tecnologías para facilitar el proceso de aprendizaje, se revisa la relevancia de las teorías del aprendizaje, se aborda su impacto actual y futuro, y se evalúan los enfoques más adecuados para fomentar su uso efectivo en contextos de aprendizaje. |
Palabras clave: nuevas tecnologías, proceso de
aprendizaje, métodos para favorecer el uso de nuevas tecnologías.
Robert (Bob) Lewis ha estado trabajando desde los años
60 explorando qué tecnologías de la información pueden
utilizarse para fomentar el apredizaje activo. Tiene una amplia visión
de las cuestiones pedagógicas relacionadas con el uso de las nuevas
tecnologías, a través de diversas conferencias internacionales
en la materia o de la revista Journal of Computer Assisted Learning
que viene editando desde hace más de 18 años.
¿Cuáles piensas que son las principales
concepciones actualmente más importantes en educación?
Considero que el principio más importante es el
de no olvidar o rechazar nuestro pasado. Debemos construir sobre lo que
ya conocemos y sobre la experiencia que tenemos. Debemos reflexionar sobre
los principios educativos que utilizamos (quizás subconscientemente)
cada día y ampliar aquellos que creemos buenos. Hay varias "escuelas
de pensamiento sobre educación", que van, desde una visión
más conductista, como Skinner, a otras que mantienen un pensamiento
más constructivista, como Bruner.
Creo que es erróneo elegir entre estos dos extremos:
cada uno tiene su lugar en las varias etapas por las que atraviesan los
estudiantes. Los aprendices necesitan conocer algunos hechos básicos
antes de estar en posición de utilizar estos hechos para resolver
problemas y aprender de un modo constructivista. Creo firmemente que podemos
progresar rápidamente si volvemos a algunas teorías bastante
antiguas; la taxonomía de Bloom es todavía un marco de referencia
muy útil.
Por tanto, para responder a la pregunta, debemos examinar
las etapas del desarrollo de nuestros estudiantes y seleccionar un punto
de vista que sea efectivo. Una vez hecho esto, podemos explorar las diferentes
funciones u oportunidades que nos ofrece el ordenador.
¿Qué función pueden desempeñar
los soportes informáticos en el proceso educativo?
Permíteme comenzar haciendo referencia a Bloom,
quien identificaba los distintos estadios en el desarrollo del aprendizaje
del siguiente modo:
- aprendizaje
- comprensión
- aplicación
- análisis
- síntesis
- evaluación
Estoy poco convencido con la que él considera primera
etapa, porque veo etapas más tempranas, que no son "educativas"
o "evolutivas", sino que provienen de las ciencias de la información
y son de gran ayuda si se piensa en el papel que ocupan las tecnologías
de la información como ayuda al aprendizaje:
En la etapa de los "datos" nuestros aprendices requieren
acceso: éste puede ser un programa de instruccióny práctica
o de contacto con Internet. Aunque solo se trata de datos, se necesita
una sintaxis. ¿En qué consiste la sintaxis de los datos que
los principiantes encuentran en la Web?, apenas tienen una gramática
formal y por lo tanto, pueden resultar indescifrables para ellos.
Para alcanzar la etapa de búsqueda de información
es necesario apoyar a los estudiantes para establecer una sintaxis o marco
de referencia que dé sentido a los datos. Esto puede llevarse a
cabo, vía tutor o a través de algunas actividades (como problemas
planteados a través de medios informáticos) que ayuden al
estudiante a elaborar una estructura con los datos. El aprendiz necesita
aplicar los datos a los problemas, para así comenzar a ver el valor
de la información que ha recopilado; esta aplicación de los
datos los transforma en información.
Las siguientes etapas en las que se incrementa la complejidad
en la resolución de problemas ayudan al aprendiz a entender la semántica
(el significado de la información). En términos de modelos
mentales, esto corresponde a una adquisición de conocimiento que
se añade a la que ya se ha asimilado. En esta etapa podemos acudir
de nuevo a Bloom.
Hasta ahora he mencionado sólo una conocida aplicación
de la tecnología: encontrar datos en la red. En todo caso, la interconexión
a la red nos permite explorar otras potencialidades de la tecnología.
Una de ellas es la conectividad interpersonal, en cuanto ofrece la posibilidad
de ampliar el alcance de los estudiantes, trabajando juntos para buscar
las medios de transformar la información en conocimiento a través
de la resolución colaborativa de problemas.
¿Y qué se puede anticipar para el futuro?
No soy un experto en tecnología e incluso si lo
fuera, sería muy osado anticipar el futuro tecnológico. Sin
embargo, creo que la mayor innovación y apoyo al aprendizaje aportado
o al menos estimulado por medios tecnológicos consiste en un cambio
en nuestro enfoque pedagógico. Cada vez veo a más tutores
y profesores que están convencidos del valor del aprendizaje cooperativo;
pero como tutores, tenemos una experiencia limitada sobre cómo gestionarlo.
Necesitamos saber cuándo y cómo intervenir en una discusión
entre iguales. Aquí reside el valor
de que los estudiantes interactúen a través de Internet,
porque podemos "escucharles" y estar atentos a sus interacciones y decidir
cuál es el mejor momento para realizar nuestra intervención
de apoyo. Esta percepción es bastante similar a la "participación
legítima periférica" de Lave, ya que somos invisibles hasta
el punto en el que decidimos intervenir, evitando así perturbar
el proceso de interacción entre iguales. Estamos aprendiendo de
nuestros estudiantes "escuchando" sus discusiones y haciéndonos
más conscientes de la ayuda que necesitan.
¿Cuál dirías que es el impacto
en el ámbito universitario para la enseñanza y el aprendizaje?
Ahora el impacto es pequeño, ya que tanto nosotros
como nuestros colegas carecemos de la suficiente experiencia en el proceso
y además nosotros no aprendimos de ese modo. Confiamos en el modo
de enseñar que nosotros experimentamos y hace falta mucho valor
para cambiar al mundo de las nuevas tecnologías.
Todos necesitamos haber experimentado y convencernos de
que nuestros estudiantes están más satisfechos, se encuentran
más motivados y aprenden más cuando aprenden unos de otros.
Esto no significa que debamos dejarles solos. Aquellos
de nosotros que hemos experimentado con aprendizaje por descubrimiento
y basado en problemas, sabemos todo el trabajo que hace falta; a esto se
le añade la gran incertidumbre existente y por tanto tanto, preocupación,
sobre el mejor modo de gestionar estos procesos.
En resumen, parece haber dos grandes áreas en cuanto
al uso de TIC dirigidas a la enseñanza y al aprendizaje:
a) acceso a datos de diversas páginas y portales
de Internet, tanto internacionales como locales, creados por los tutores
(por ejemplo para esquemas de clases y bibliografía).
b) comunicación interactiva entre grupos de aprendices
y tutores.
¿ Y cuál es el impacto en la investigación?
Como en muchos campos académicos, resulta ilimitada
la riqueza de oportunidades para tomar parte de "comunidades de práctica"
con otros colegas. Sin embargo, debemos ser selectivos y es bastante difícil
priorizar nuestra participación en grupos y proyectos. En muchos
sentidos, nos enfrentamos a los mismos problemas que nuestros estudiantes
y posiblemente nuestras experiencias en investigación deberían
estar reflejadas en el modo en que enseñamos.
¿Qué condiciones crees que son necesarias
para que la tecnología sea utilizada ampliamente en una institución?,
¿Qué tipo de medidas institucionales dirías que son
críticas en este sentido?
Podemos diferir de la opinión de nuestros colegas
en muchos sentidos, pero hay uno en el cual estamos de acuerdo, la falta
de tiempo. Como ya dije anteriormente, hacer cambios en nuestra enseñanza
para beneficiarnos de las TIC supone mucho tiempo y energía. También
tenemos en común con todos nuestros colegas una creciente carga
administrativa. Nos hace falta más tiempo para innovar. Muchas de
las innovaciones requieren fondos adicionales y el pago del tiempo empleado
por la gente, lo que puede significar un menor contacto con los estudiantes;
en este sentido, reducir la carga administrativa podría tener un
impacto muy significativo.
Las instituciones deben estar dispuestas a considerar
los incentivos y procesos que permitan a los profesores disponer de más
tiempo para pensar, planificar y experimentar con las TICs.
¿Hay algunas habilidades adicionales que se
necesiten para usar las tecnologías para la enseñanza y el
aprendizaje además del conocimiento técnico?
Anteriormente mencioné mejorar la comprensión
del proceso de desarrollo por el que atraviesan los estudiantes. Creo que
estos procesos pedagógicos básicos necesitan ser mejor conocidos
por muchos profesores, de modo que éstos puedan planificar mejor
cómo apoyarles.
¿Qué cambios se producen en la enseñanza
a distancia?
Si estás de acuerdo con mi postura anterior sobre
el valor del aprendizaje cooperativo, entonces la enseñanza a distancia
es la que más cambia. Nuestro reto es crear tareas y espacios para
que nuestros estudiantes sean capaces y deseen trabajar juntos, incluso
si están distanciados. Como en cualquier actividad de grupo, no
es fácil concebir tareas que representen un desafío al tiempo
y al mismo tiempo exijan a los miembros del grupo trabajar juntos de un
modo no artificial.
En muchos países se han puesto en práctica
políticas verticales "de arriba a abajo" para ayudar a expandir
el uso de tecnologías en el campo de la educación. Respecto
a esto, ¿que valoración harías?.
Los resultados de grandes y extensos programas nacionales
no han sido muy buenos; de hecho, en términos de valor monetario,
han sido extremadamente pobres. Lo que no se comprende por parte de los
gobiernos es una simple regla de la gestión, en el sentido de que
si quieres que cambie algo, debes poner el esfuerzo lo más próximo
posible al punto de cambio. El enfoque "de arriba a abajo" es exactamente
lo contrario a esta regla.
Lo que tiene más posibilidades de tener un impacto
fuerte es la creación "de abajo a arriba" de comunidades en las
cuales colaboren personal de la administración y académicos
o igualmente entre universidades y empresas. Éstas resultan necesarias
para diseñar planes y dedicar recursos que provoquen el cambio.
Estas colaboraciones deben ser más que ideas sobre el papel, deben
ser operativizadas a través del establecimiento de unas metas comunes
así como acuerdos sobre los procesos estratégicos para ponerlos
en práctica.
|
Formación
pedagógica del profesor universitario:
programas de acción del
ICE de la UPC
Miguel Valero-García
María Pilar Almajano Pablos
Institut de Ciències de l’Educació
Universitat Politècnica de Catalunya
Abstract
| Action programs are described as a complement to seminars and workshops for teaching training. In an action program, teachers introduce changes in their own practice, reflect on the experience, share conclusions with colleagues and identify directions for improvement. This paper describes in detail three of the action programs currently being developed at our institution. The evolution of these programs is the result of trainee’s contributions as well as the coordinators’ work. The aim for the paper is to be of some help to those responsible for the development of teaching training programs at universities. |
Keywords: Innovation in teaching training, action programs, continuous improvement.
Resumen
| En este artículo se describe el concepto de programa de acción como un complemento a los talleres para la formación pedagógica del profesor universitario. Se trata de que los profesores introduzcan cambios en su propia actividad, reflexionen sobre la experiencia, compartan las conclusiones con compañeros e identifiquen direcciones de mejora. El artículo describe en detalle tres de los programas de acción que actualmente se están llevando a cabo en el ICE de la UPC, cuya evolución es el resultado de las aportaciones de los participantes y del seguimiento realizado por los coordinadores. El objetivo del artículo es que nuestra experiencia pueda ser de ayuda para aquellas personas responsables del diseño e implementación de programas para la formación del profesor universitario. |
Palabras clave: Innovación en la formación
pedagógica del profesor universitario, programas de acción,
mejora continuada.
Abstract
This paper describes a new learning experience carried
out by the authors for two university courses at the Universidad
Introducción
El objetivo de los programas de acción para la
formación pedagógica del profesor universitario es fomentar
un proceso de autoreflexión sobre la práctica docente. Se
espera que, como consecuencia de esta reflexión, los profesores
implicados introducirán cambios en esta práctica docente.
No siempre estos cambios desembocan inmediatamente en mejoras apreciables.
Es más, mayoritariamente, en primera instancia, éstos pueden
ser negativos y frustrantes, pero van a facilitar que el profesor se introduzca
en un proceso de mejora, que bien conducido, podrá ser continuo.
La práctica docente actual está bastante estabilizada en
general y no como resultado de una profunda reflexión sino precisamente
como consecuencia de una ausencia de ésta, fruto de la inercia (e
incluso de la comodidad) tanto por parte de los alumnos como de los propios
profesores.
Es importante tener en cuenta que los profesores en formación
normalmente están dando clases, de forma que es posible conectar
formación y práctica, y no planificar una formación
con ayuno de acción. El escenario es más atractivo: es posible
diseñar programas de formación en los que la puesta en práctica
de actividades, la acción en la propia docencia, forme parte integral
del programa de formación. Aquí estriba una de las grandes
diferencias en el diseño de un programa para profesores que están
ejerciendo y, por ejemplo, los planes de estudio de primer o segundo ciclo,
en los que se prepara al alumno para una acción que tendrá
lugar en el futuro.
El poder integrar las actividades en el programa de formación
hace que el diseño de éste plantee un reto más complicado.
En otras palabras, es fácil organizar un taller de formación
en el que los profesores asistentes trabajan algún tema de interés,
bajo la supervisión de un profesor más experto y con mayor
experiencia. Pero es mucho más difícil conseguir el compromiso
de esos profesores en formación de que apliquen aspectos del taller
a su propia docencia, reflexionen sobre los resultados y compartan esos
resultados con los compañeros. Y el crear un entorno en el que esa
experimentación sea aplaudida y valorada (tenerlo en cuenta positivamente
en los procesos de selección y de promoción) tiene ya un
grado de dificultad superlativo.
En el ICE-UPC se está viviendo un proceso de transición,
en el que se pasa de una oferta formativa basada exclusivamente en talleres
de formación a una oferta que se apoya también en la organización
de programas de acción, en los que los profesores son responsables
(y por tanto protagonistas) tanto individual como en grupo, de llevarlas
a la práctica, en el ámbito de su labor docente, tanto fuera
como dentro del aula.
Este artículo es la descripción de algunos de estos programas de acción y pretende servir de inspiración a otras personas responsables de la formación de los profesores en sus universidades.
No se ha trabajado aisladamente, sino intercambiando experiencias,
sugerencias e ideas con otros Institutos de Ciencias de la Educación,
tanto de las universidades catalanas (UB, UAB, URV, fundamentalmente),
como de universidades del ámbito estatal (UZ, UAM, USC, UPV, UVA,
UHU, UM, UPM, ...). Lo que más ha atraído es, en general,
el seguimiento que por parte del ICE de la UPC se hace de los profesores
para que realicen sus actividades.
Ya son dos los cursos académicos en los que se
está trabajando en estos aspectos. Pero siendo un tiempo válido
para poder sacar las primeras conclusiones, es todavía pronto para
poder ver la influencia y las repercusiones. Por esto el artículo
es mayoritariamente descriptivo del diseño y de los primeros grupos
en los que se ha llevado a cabo. Pero han de transcurrir todavía
otros cursos para poder afianzarse, ver la repercusión global y
cómo cambia la cultura pedagógica universitaria en el tan
manido mundo globalizado.
El artículo está organizado de la siguiente
manera: en la sección 2 se describe brevemente la evolución
de la oferta formativa del ICE de la UPC en los últimos años.
En la sección 3 se describen los criterios que han guiado el diseño
de los programas de acción. La sección 4, la parte más
importante del artículo, explica en detalle 3 de los programas de
acción y comenta brevemente los demás, para poder tener una
visión de conjunto. Finalmente, en la sección 5 se ofrecen
algunas indicaciones sobre el sistema informático que se está
diseñando para dar soporte al proyecto.
2. Evolución
Antes de describir en detalle algunos de los programas
de acción ofertados actualmente por el ICE-UPC, resulta conveniente
repasar la evolución que ha sufrido nuestra oferta formativa en
los últimos años. Nos interesa repasarla haciendo énfasis
especial en la relación existente entre:
2.1 Talleres Aislados
En un primer período, la oferta formativa se centró
en la impartición de talleres sobre los aspectos más variados
relacionados con la formación del profesor como docente. Algunos
ejemplos de títulos de los talleres son:
2.2 Talleres de información y talleres de aplicación
En un segundo período, se pasó de una oferta
de talleres aislados a una oferta de un programa de formación inicial,
que se extiende durante dos años y medio. Es decir, pensando en
las necesidades formativas de los profesores que inician su actividad docente,
se diseñaron unos talleres que pudieran acompañar y facilitar
esta formación. Si bien los talleres del programa se podían
tomar de forma aislada, el programa se estructuró pensando en que
un profesor va a seguir el itinerario completo. Esto permite conseguir
un mayor grado de coordinación entre los talleres del programa (evitando
repeticiones innecesarias) y facilita el seguimiento del impacto de la
formación en los profesores participantes. Los detalles del programa
de formación pueden consultarse en (Almajano y Valero-García,
2000).
Por lo que respecta al tema que se discute en este artículo,
lo relevante es que el programa de formación tenía dos tipos
de talleres:
Talleres de aplicación
En un taller de este tipo, durante el cuatrimestre lectivo
que sigue a las primeras sesiones presenciales del taller (de 6 a 9 horas
impartidas en periodo no lectivo), los participantes deben poner en práctica,
en su propia actuación docente, algunas de las técnicas,
métodos, etc. que se han visto en el taller. Al finalizar el cuatrimestre,
se realiza una última sesión presencial en la que los participantes
hacen una puesta en común de los resultados y se valora la experiencia.
Algunos ejemplos de talleres de este tipo son:
Se trata de talleres (de 6 a 9 horas) impartidos en periodos
no lectivos, cuyo objetivo es proporcionar información a los profesores
participantes y aumentar su perspectiva acerca de la profesión,
pero sin que necesariamente se espere de los profesores una aplicación
de los contenidos en su propia actividad. Algunos ejemplos:
2.3 Programas de acción independientes de los
talleres
En el tercer periodo (actual) se han introducido nuevas
modificaciones que vienen motivadas directamente por las dificultades señaladas
antes. Las más destacadas (relacionados con el tema de este artículo)
son:
Una vez visto el proceso que nos ha llevado al punto actual,
y antes de describir los detalles de algunos de los programas de acción,
repasamos en esta sección los aspectos generales que nos han guiado
en el diseño.
Trabajo en grupo
Uno de los aspectos que más valoran los profesores que participan en las actividades formativas es la ocasión de intercambiar experiencias con los compañeros. Por ello, siempre que es posible, los programas de acción incluyen algún elemento de trabajo en grupo. Además, ese trabajo en grupo aumenta el nivel de retroalimentación de los profesores que realizan las actividades.
En algunos casos, el programa de acción es, en
sí mismo, una actividad de grupo. Ese es el caso de la observación
de compañeros en clase (descrita más adelante). En otros
casos, la actividad es individual, pero incluye una reunión para
la discusión de resultados parciales o finales. Es el caso de la
utilización de encuestas de opinión de los estudiantes para
la mejora de la docencia (que también se describirá en la
siguiente sección).
Actividades pautadas
Aparentemente, una actividad muy pautada (pasos muy concretos, cuestionarios específicos que hay que ir rellenando en cada paso, etc.) puede despertar la reticencia de los profesores, que acostumbramos a ver en esas pautas un "corsé" que difícilmente va a adaptarse a nuestras circunstancias particulares. Sin embargo, nuestra experiencia es que cuanto más pautadas están las actividades, más probable es que los profesores avancen en la actividad, bien siguiendo la pauta establecida o bien siguiendo sus propias pautas. En todo caso, es necesario insistir en que la pauta debe plantearse como un elemento que puede facilitar los primeros pasos e inspirar los pasos siguientes.
Una ventaja adicional de las pautas es que facilita la
comparación de las experiencias y, por tanto, la transferencia entre
los profesores. En este sentido, un elemento importante de la pauta es
el informe final que debe realizar cada profesor para documentar la experiencia.
Este informe, además de facilitar el intercambio y la transferencia
entre participantes, tiene otros propósitos importantes:
Una de las reclamaciones de los profesores implicados
en el programa de formación fue que, desde el ICE-UPC, estuviéramos
más "encima de ellos" durante el cuatrimestre, porque en caso contrario
existe la tendencia a dejar el trabajo para el final (y así ocurrió
durante el segundo periodo, tal y como que se ha descrito en la sección
2). Para evitar esto, en el plan de cada programa de acción se identifican
puntos en los que los profesores participantes deben haber alcanzado resultados
parciales que pueden hacer públicos, o bien en una reunión
durante el cuatrimestre con los compañeros o bien mediante un informe
parcial que se remite al ICE-UPC, antes de una fecha dada.
Difusión de resultados
Tal y como puede suponerse, a la vista de las características
de los programas de acción, un elemento esencial para que el proyecto
tenga éxito es la disponibilidad de un mecanismo que facilite la
comunicación entre los profesores que realizan las actividades y
la difusión de las experiencias realizadas (informes parciales y
finales). En nuestro caso, este mecanismo es un espacio de trabajo virtual,
basado en el sistema BSCW (accesible desde cualquier navegador), que se
describirá con más detalle en la sección 5.
4. Algunos programas de acción
En esta sección describimos, con un cierto detalle, 3 de los programas de acción que consideramos más representativos en la oferta actual. Lo que se propone no es novedoso en cuanto al contenido. Se trata de actividades frecuentemente mencionadas y descritas como útiles en la formación pedagógica. Lo importante es el esfuerzo realizado en estructurar los distintos programas de acción, de forma que el profesor participante se sienta acompañado a lo largo del proceso y se aumente la probabilidad de que llegue a su fin de forma provechosa.
Nuestra intención es que la descripción
ofrecida pueda servir de ayuda a otras personas interesadas en poner en
marcha actividades similares en sus propias instituciones. Para cada programa
de acción describiremos sus objetivos y organización, y haremos
mención explícita de:
4.1 Observación de compañeros en clase
La actividad consiste esencialmente en organizar a los
profesores que se inscriben en ella en grupos de 9 que, organizados en
subgrupos de 3, se observarán en clase para identificar aspectos
de mejora. La actividad es especialmente recomendada para profesores noveles
que pueden obtener así una primera opinión sobre algunos
aspectos de su docencia, y pueden tener puntos de referencia al ver a otros
compañeros en acción. No en vano, la observación de
clase es una de las actividades de formación más citadas
en la literatura (Imbernón, 1998).
La actividad está pautada en unos manuales accesibles
en el web del ICE-UPC (www-ice.upc.es), en el apartado denominado ProPICE
(Programa de Observación de Profesores). Esos manuales indican en
detalle los pasos que el grupo debe dar para completar la actividad, e
incluyen también una serie de cuestionarios que identifican los
posibles aspectos a observar. Las pautas y cuestionarios se elaboraron
a partir de un trabajo previo realizado por un grupo de profesores de la
UPC (Barceló, J. M., Cortés, T. Fernández, A., García,
J., Morancho, E., Valero-García, M. (2000)). La mejor forma de conocer
los detalles de esta actividad es consultando esos manuales. A continuación,
hacemos un breve resumen de cómo se organiza.
Tal y como se ha dicho antes, los profesores participantes
en la actividad se organizan en grupos de 9, intentando que los grupos
sean heterogéneos en cuanto a materias en las que se imparte docencia
y en cuanto a experiencia docente, y que impartan docencia en el mismo
campus, para facilitar las observaciones. La actividad se prolonga al menos
durante 2 cuatrimestres de forma que se puedan realizar un mínimo
de dos observaciones de cada profesor. De esta forma habrá una ocasión
de que se pongan de manifiesto, en la segunda observación, los cambios
introducidos por el profesor como resultado de las indicaciones recibidas
en la primera.
Cada cuatrimestre el grupo se organiza en subgrupos de
tres, intentando que los tres miembros de un subgrupo no den clase en la
misma materia. Este es un detalle importante ya que se sabe que cuando
un profesor observa a un compañero dando clase de la misma materia
tiene tendencia a fijar su atención en los contenidos y en cómo
se explican. Si bien estos aspectos son muy importantes, lo cierto es que
la observación de clase es un instrumento dirigido a la mejora de
otros aspectos de la docencia tales como los siguientes (que aparecen en
los cuestionarios de apoyo a la observación):
-La forma de iniciar la clase
-La forma de moverse durante la clase
-El uso de las manos
-El uso de la voz
-El uso de la mirada
-La forma de mantener el nivel de atención durante
la clase
-La forma de realizar la transición de un tema
al siguiente
-La forma de mantener la disciplina (silencio) en clase
-La forma de motivar la participación de los alumnos
-La forma de enfatizar los puntos importantes
-La forma de asegurarse que la explicación ha
sido entendida
-La forma en que se desarrolla el descanso
-El uso de las preguntas a los alumnos
-La claridad de la explicación
-La densidad de la explicación
-El entusiasmo transmitido
-La forma de contestar las preguntas de los alumnos
-El uso de la pizarra o transparencias
-La actitud de los alumnos durante la clase
-La forma de finalizar la clase
Cada subgrupo de tres profesores tiene un cuatrimestre
de tiempo para realizar las observaciones (cada uno de los tres miembros
del subgrupo es observado por los otros dos). Después de las observaciones,
los profesores de cada subgrupo se reúnen para discutir sobre los
aspectos positivos y negativos de cada observación, y cada uno de
los profesores selecciona aquellos puntos de mejora que serán el
objeto de acciones concretas.
Para organizar las observaciones del siguiente cuatrimestre,
los profesores vuelven a agruparse en subgrupos de tres, pero intentando
ahora que no coincidan en el mismo subgrupo profesores que ya estuvieron
juntos anteriormente. De esta forma se facilita que los nuevos observadores
adopten una posición más neutra sobre el profesor observado,
ya que desconocen los aspectos negativos que fueron detectados en observaciones
previas. Las conclusiones de la nueva observación son el punto de
referencia esencial para valorar si se ha producido alguna mejora en la
docencia de cada profesor (aspectos débiles que han dejado de serlo
en la segunda observación).
Como puede verse, la actividad se realiza en grupo, y
son varios los puntos del proceso en que los profesores que lo componen
se reúnen para reflexionar (aunque la actividad no requiere más
de 6-8 horas de dedicación cada cuatrimestre). El ICE-UPC organiza
también una reunión al final del cuatrimestre entre todos
los profesores coordinadores de grupo, que permite una puesta en común
de la experiencia (uno de los miembros del grupo actúa de coordinador,
y se encarga de planificar los subgrupos y organizar los encuentros entre
todos).
Como se ha indicado en la sección 3, a cada profesor
participante se le pide que documente su experiencia al realizar la actividad,
elaborando un informe en el que debe hacer constar: aspectos positivos
y negativos detectados, planes de mejora que se han llevado a cabo y una
valoración sobre los cambios producidos. La recopilación
sistemática de este tipo de informes nos permitirá acumular
un material muy útil de forma que en el futuro, cuando un profesor
decida abordar alguno de los aspectos negativos detectados en la observación,
pueda apoyarse en las experiencias previas de otros compañeros.
En la actualidad son 60 profesores los que están
llevando a cabo esta actividad. Si bien no tenemos todavía información
que nos permita evaluar el impacto de la actividad (la tendremos cuando
acumulemos una cierta cantidad de informes), sí tenemos la impresión,
a partir de conversaciones informales con los profesores participantes,
de que la actividad resulta satisfactoria. Además, creemos que una
actividad como ésta es ideal para crear grupos de profesores interesados
en la mejora de la docencia en aquellos centros que por su ubicación
geográfica tienen más difícil el involucrarse en iniciativas
que tienen su sede en el campus central. En concreto, cabría destacar
los grupos que están trabajando en los campus de Manressa, Vilanova
y Urgell.
4.2 Mejora de la docencia mediante encuestas docentes
En las universidades existe una larga experiencia de uso
de encuestas de opinión a los estudiantes para la evaluación
sumativa de los profesores y de las asignaturas. Sin embargo, los resultados
de estas encuestas suelen tener un impacto mínimo en la mejora de
la docencia, por dos motivos:
a. Los cuestionarios no están diseñados para poner de manifiesto aspectos a mejorar sino más bien para poner una calificación que facilite la toma de decisiones administrativas.
b. Los resultados llegan al profesor muy tarde
(ya iniciadas las clases del siguiente periodo lectivo) con lo cual no
es posible usarlos para introducir mejoras.
La finalidad de la actividad que describimos en esta sección es conseguir que el profesor participante adquiera el hábito de la mejora continuada a partir de los resultados de una encuesta docente que él mismo va a administrar a sus alumnos al final del curso. Para este propósito se usa el cuestionario denominado Students Evaluations of Educational Quality (SEEQ) (Herb Marsh) que probablemente es el más utilizado en el mundo. Algunas características que hacen que el SEEQ sea un instrumento ideal son:
Los profesores que se inscriben en esta actividad deben
seguir el siguiente proceso:
1 Pasar el cuestionario en su clase, al final del cuatrimestre
2 Identificar los aspectos peor valorados por sus alumnos
3 Seleccionar algunos de los aspectos peor valorados (uno o dos) como objetivos de mejora para el siguiente periodo lectivo
4 Elaborar un plan de mejora para cada uno de los aspectos seleccionados (en este paso es de gran ayuda el material específico para la mejora de los factores del SEEQ)
5 Llevar a cabo los planes de mejora
6 Volver a pasar el cuestionario a final del nuevo periodo lectivo
7 Evaluar la mejora producida en los aspectos objeto de la mejora
8 Identificar de nuevo los aspectos peor valorados por
los alumnos (y así sucesivamente)
El ICE-UPC organiza cada cuatrimestre una reunión
de apoyo para esta actividad, con los profesores participantes. Esta reunión
tiene lugar al comienzo del cuatrimestre, y los profesores llegan a ella
habiendo analizado los resultados de la encuesta del cuatrimestre anterior
y con algún plan preliminar de mejora (es decir, habiendo llegado
al punto 4 del proceso descrito antes). En la reunión, los profesores
se agrupan en función de los factores objeto de mejora, para exponer
sus planes a los compañeros y enriquecerlos con sus críticas
y comentarios.
De nuevo, el resultado de la actividad es un informe en
el que cada profesor hace constar su experiencia en el proceso de mejora.
En este caso, la evaluación del impacto de la actividad es muy fácil
de realizar, ya que se analiza la evolución de los resultados de
la encuesta a lo largo del tiempo. Naturalmente, las experiencias documentadas
que se vayan recopilando se incorporarán al material específico
de ayuda, con el valor añadido de que esas experiencias proceden
de un contexto cercano (compañeros de la misma Universidad) y por
tanto pueden ser más transferibles que las recomendaciones del material
original, que proceden de contextos más lejanos (estadounidense
y australiano).
4.3 Definición de los objetivos de la propia
asignatura
Una de las actividades que consideramos más formativas, desde el punto de vista docente, es redactar, con un cierto grado de precisión, los objetivos educativos de la propia asignatura (es decir, la lista de enunciados que describen lo que debe haber aprendido el estudiante al finalizar el curso), y reflexionar sobre la naturaleza de estos objetivos y sobre las implicaciones en los métodos docentes y de evaluación.
Según la inmensa mayoría de las recomendaciones
sobre diseño de cursos, la definición de los objetivos educativos
es el punto de partida del que se deduce la mayoría de las decisiones
restantes. A pesar de ello, se constata que, en general, nuestras asignaturas
no tienen una buena definición de objetivos. Cuando los profesores
hablamos de nuestra asignatura, casi siempre acabamos hablando del temario,
con más o menos detalle sobre contenidos y horas dedicadas a cada
tema. Si bien un temario detallado es un material importante, en ningún
caso puede cumplir el papel que le corresponde a la definición de
los objetivos educativos.
La experiencia nos dice que a los profesores nos cuesta
redactar correctamente los objetivos de nuestras asignaturas, especialmente
al principio, cuando no estamos familiarizados con el concepto de objetivo
educativo. Una forma eficaz de iniciarse en el tema es tomar como punto
de partida los enunciados de las pruebas evaluatorias de la asignatura
e intentar reescribirlos en forma de objetivos educativos que puedan hacerse
públicos al inicio del curso. Además, lo ideal es realizar
el ejercicio con pruebas evaluatorias de una asignatura diferente a la
propia, pero de temática cercana. De esta forma, es más fácil
evitar que entren en juego, durante el análisis de las pruebas evaluatorias,
ideas preconcebidas que pueda tener el profesor sobre lo que realmente
está evaluando el examen que él mismo diseñó.
Con estas ideas en mente, la actividad se organiza de
la forma siguiente:
La forma en que se estructura la actividad facilita el
establecimiento de puntos intermedios en su desarrollo. Así por
ejemplo, en una fecha determinada, los participantes han de hacer públicas
las primeras anotaciones de su diario de clase, o la primera versión
de los objetivos preliminares (este material puede servir de inspiración
para los compañeros que están realizando la actividad).
Es interesante remarcar que muchos profesores, si bien
se muestran de acuerdo con la idea general de formular los objetivos de
sus asignaturas, son contrarios a dar tanta importancia a las pruebas evaluatorias
en el desarrollo de la actividad. Es cierto que los exámenes no
ponen a prueba todo lo que el profesor considera importante en su asignatura.
Sin embargo, lo cierto es que para la mayoría de los alumnos, el
examen es su auténtico objetivo. Por tanto, el análisis de
los exámenes, tal y como se propone aquí, puede permitir
al profesor valorar la asignatura desde el punto de vista de sus estudiantes.
No obstante, hay que remarcar que el objetivo esencial de la actividad
es ayudar al profesor a recopilar elementos que le permitan reflexionar
sobre lo que pretende conseguir de sus alumnos en su asignatura.
4.4 Otros programas de acción
Hacemos, a continuación, una breve descripción
de otros programas de acción ofrecidos actualmente por el ICE-UPC,
de manera que el lector pueda adquirir una visión de conjunto de
nuestro proyecto.
Lectura crítica sobre mejora de la eficiencia
como profesional
La actividad consiste en leer un libro sobre temas relacionados
con la planificación del tiempo, el trabajo en situaciones de presión,
la prevención del estrés, asertividad en la relación
con los demás, etc. (actualmente, se usan los libros siguientes:
(Smith,1977) (Covey, 1977) (Jonson, 1998). Todas estas son cuestiones no
estrictamente relacionadas con la docencia pero que tienen gran importancia
en el desarrollo profesional del profesor de Universidad. La actividad
incluye una reunión en la que los profesores discuten los contenidos
de los libros leídos.
Análisis de la propia actividad
Los profesores participantes deben tomar datos pormenorizados
del uso que hacen del tiempo durante un período de 8 días,
representativos de su actividad habitual. A partir del análisis
de estos datos, pueden identificar aspectos a mejorar en el uso del tiempo.
Análisis de la grabación en vídeo
de
una clase
El ICE-UPC ofrece la posibilidad de grabar una clase y
entregarle la grabación al profesor en formato CD-ROM. Se ofrece
también una guía que facilita al profesor el autoanálisis
de la grabación y el análisis en grupo (el ICE-UPC también
organiza los grupos de trabajo para los profesores interesados). La guía
está disponible a través de la página web (www-ice.upc.es).
Experimentación de alguna estrategia de aprendizaje
activo
Muchos profesores piensan que en las clases de teoría,
especialmente si hay muchos alumnos, no puede hacerse nada más que
explicar de forma clara y ordenada la materia. Los profesores participantes
en esta actividad planifican, llevan a cabo y documentan una experiencia
de aprendizaje activo en sus clases, como alternativa a las clases puramente
expositivas. De esta forma, el profesor puede valorar si la alternativa
es viable, y valorar su propia reacción y la de los alumnos ante
el cambio introducido.
Planificación de la asignatura
Esta actividad es especialmente adecuada para los profesores
que más se han interesado por la formulación de los objetivos
de su asignatura (actividad descrita antes). Consiste en elaborar tres
documentos descriptivos de la asignatura, en los que se relacionan los
objetivos, con los métodos docentes y con los métodos de
evaluación. Estos tres documentos son: el programa de la asignatura,
el plan de la asignatura y el plan de cada hora. Actualmente se usan los
modelos propuestos en (Prégent, 1990) para estos documentos.
Experimentación de alguna estrategia de aprendizaje
cooperativo
El ICE-UPC está haciendo un énfasis especial
en la difusión de las estrategias de aprendizaje cooperativo entre
los profesores de la Universidad. Los participantes en esta actividad adquieren
una primera experiencia en el uso de estas estrategias docentes.
5 Soporte informático
Un elemento clave para el éxito del proyecto descrito
en este artículo es la disponibilidad de un sistema informático
que de soporte a:
La figura 1 muestra la estructura del sistema que se está desarrollando. Se compone de:
La página principal sirve para anunciar los programas de acción ofertados en cada período (por ejemplo, un cuatrimestre). Contendría una breve descripción de cada programa y las fechas claves si se desea participar. La descripción del programa tendría un enlace a la página web propia del programa. La página principal debería poder modificarse con facilidad, puesto que habría que cambiarla cada cuatrimestre.
La página web de un programa de acción tendría,
en general:
El espacio de trabajo se basaría en BSCW. Se trata
de una herramienta con interfaz web que está especialmente diseñada
para facilitar el trabajo en grupo (bcsw.gmd.de). El sistema permite a
los miembros del grupo (en nuestro caso, los profesores inscritos en el
programa de acción) compartir los documentos que están elaborando.
Además, resulta muy fácil hacer que un documento sea de acceso
restringido (por ejemplo, sólo a los profesores que están
realizando la actividad) o de acceso público (es decir, acceso libre
a cualquier persona). Esta es una cuestión importante porque, si
bien nuestra intención es dar la máxima publicidad a las
actividades que se van realizando y de los materiales que elaboran los
participantes, es cierto que en muchas de ellas se les pide a los participantes
que documenten el proceso de autocrítica y cabe prever que en algunos
casos se manifiesten reticencias a que los documentos sean completamente
públicos.
Uno de los aspectos más atractivos del BSCW es
que es de uso gratuito para universidades. Incluso es posible usar de forma
gratuita una máquina de la empresa para alojar el espacio de trabajo.
Conclusiones
El proyecto que se ha descrito en este artículo
está ahora en sus comienzos (varios de los programas de acción
se están desarrollando ahora por primera vez). El tiempo dirá
cuáles son las actividades que tienen éxito y las que no
lo tienen. Creemos que las medidas adoptadas en el diseño de los
programas de acción (pautas, informes parciales y finales, etc.)
facilitará la evaluación del proyecto. En cualquier caso,
somos optimistas puesto que el proyecto se fundamenta en la reflexión
sobre lo que ha funcionado y lo que no (en materia de formación
del profesorado) hasta el momento.
El reto que nos hemos planteado es importante: conseguir
que profesores (muchos de ellos ocupados en sus tesis doctorales) dediquen
una parte de su tiempo a su propia formación como docentes (no exigida
formalmente por la institución), y asuman unos riesgos en su propia
práctica docente. Esto nos obliga a cuidar mucho lo que proponemos,
lo que hacemos en las reuniones, etc.
No obstante, el planteamiento que hacemos parte ya con
un punto a favor: el hacer cosas diferentes en clase aporta siempre elementos
nuevos para la reflexión, incluso en el caso de que la experiencia
haya sido negativa. Creemos que esta es la manera más eficaz de
romper con la inercia actual en materia de docencia universitaria.
Referencias
Almajano, M.P. y Valero-García, M (2000). El ProFI: Programa de Formación Inicial del ICE de la UPC, Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, no. 38, agosto de 2000, pp. 67-78.
Barceló, José M., Cortés, Toni, Fernández, Agustín, García, Jorge, Morancho, Enric y Miguel Valero-García (2000) Una Experiencia de Observación Instruccional, 1er. Congreso Internacional: Docencia Universitaria e Innovación, 2000, p. 73 del libro de resúmenes. Ver también www-ice.upc.es (apartado ProPICE).
Covey, Stephen R. (1977) Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Editorial Paidós Plural, 1997
Gronlund, Norman E. (2000) How to Write and Use Instructional Objectives, Prentice-Hall
Imbernón, F. (1998) La formación y el desarrollo profesional del profesorado: hacia una nueva cultura profesional, Editorial Graó
James, Paul (1997) La gestión de la calidad total: un texto introductorio, Editorial Prentice Hall, 1997.
Johnson, Spencer M.D. (1998) ¿Quién se ha llevado mi queso?, Ediciones Urano, S.A.,
Marsh, Herb W. "SEEQ: a Reliable, Valid and Useful Instrument for Collecting Students´ Evaluations of University Teaching", British Journal of Educational Psychology, 52, pp. 77-95.
Navarro, Juan J., Valero-García, Miguel, Sánchez, Fermín y Tubella, Jordi, (2000) "Formulación de los objetivos de una asignatura en tres niveles jerárquicos", VI Jornadas sobre la Enseñanza Universitaria de la Informática JENUI 2000, Septiembre 2000, pp. 457-462.
Prégent, Richard (1990) La Préparation d’un Cours, Éditions de l´École Polytechnique de Montréal, 1990
Smith, Manuel J. (1977) Cuando digo no me siento culpable, Editorial Grijalbo Mondadori
En Internet : http://www-ice.upc.es
y http://bscw.gmd.de
Arquitectura
y enseñanza del derecho:
¿Vínculo inevitable?
Un estudio arquitectónico de la Facultad de derecho
de la Universidad Autónoma de Madrid.
Una primera versión de este
pasquín fue publicada en el número 1
de la Revista Jurídica de la
Universidad Autónoma de Madrid.
Eduardo Melero Alonso
Abstract
| This paper presents an interpretation of the influence of the architectural features of the building of the Faculty of Law on the behaviour and attitudes of teachers and learners. The author concludes these features enforce traditional behaviours and discourage behaviours in line with more innovative views of teaching and learning. In summary, it is presented as a place where students are more oriented to copy or memorize than to understand, ask or work about academic subjects. |
Keywords: Architectural features and behaviour, traditional vs. innovative teaching and learning activities.
Resumen
| Este artículo presenta una interpretación de la influencia de las características arquitectónicas del edificio de la facultad de Derecho sobre el comportamiento y las actitudes de los profesores y alumnos. El autor concluye que estas características refuerzan comportamientos tradicionales y desalientan comportamientos compatibles con enfoques más innovadores de la enseñanza y el aprendizaje. En resumen, se presenta como un lugar donde los estudiantes están más orientados a copiar y memorizar que a entender, preguntar o trabajar sobre las materias académicas. |
Palabras clave: características arquitectónicas
y comportamiento, actividades de enseñanza y aprendizaje tradicionales
frente a innovadoras.
|
nunca te quieras satisfacer en lo que
entendieres de Dios, sino en lo que no entendieres dél
|
|
|
JUAN DE LA CRUZ
|
No sé nada de arquitectura. Sin embargo creo que
detrás de cada edificio hay, consciente o inconscientemente, una
concepción del mundo que no se limita al modo en que van a vivir
las personas que lo habitarán, sino que también incluye la
función social que éstas desempeñan. Tampoco he podido
hablar con el arquitecto de nuestra nueva facultad, pero lo más
seguro es que él sí tuviera una idea de cómo íbamos
a comportarnos quienes fuéramos a pasar parte de nuestro tiempo
dentro de su creación, quiero decir del edificio. Y nosotr@s que
pasamos en ella una parte importante de nuestra vida, ¿nos hemos
preguntado alguna vez qué filosofía de universidad se encuentra
escondida entre las aulas y los pasillos?
Ya he dicho que no sé nada de arquitectura pero,
por si acaso no ha quedado claro, lo repito. Sin ánimo de sentar
cátedra sobre interpretaciones arquitectónicas e inconsciente
colectivo, me propongo en estas líneas simplemente mirar la facultad
desde otro punto de vista. No sé si será divertido, pero,
al menos, espero que sí sea un poquito sugerente y provocativo.
Lo primero que llama la atención de la estructura de la facultad es la división vertical que se establece entre el espacio propio de l@s alumn@s (el primer y segundo piso) y el de l@s profesor@s (la famosa cuarta planta). La propia labor docente reparte a un@s y otr@s diferentes papeles, lo que queda reflejado, arquitectónicamente hablando, en la vivisección de la facultad en dos mundos diferentes. Símbolo de la distancia infranqueable existente entre estos dos mundos es la tercera planta que, salvo en la parte ocupada por la Secretaría, no es más que un purgatorio de ladrillos invisibles que evita cualquier contaminación entre uno y otro lado.
En el ámbito horizontal el punto clave es la biblioteca.
Ésta ha sido concebida por el propio arquitecto como una especie
de catedral, como el templo del estudio. El lugar de la oración
en el que l@s feligres@s cumplen con el rito establecido. Conviene además
recordar que catedral viene de cátedra. Catedral es la iglesia en
que reside un obispo o un arzobispo, y la cátedra es el trono del
obispo o arzobispo. No hay que olvidar que los primeros apuntes fueron
las notas que tomaban los estudiantes de teología en los márgenes
de sus biblias mientras el obispo glosaba las escrituras.
De la misma manera en que las catedrales marcaban el carácter de su ciudad, la biblioteca irradia el espíritu religioso a todos los rincones del edificio. La biblioteca está llena de luz, elevándonos hacia las alturas, como corresponde al gótico, que esconde en su seno el germen del nuevo hombre (no se sabe si también de la nueva mujer) renacentista.
Las aulas, por el contrario, invitan al recogimiento.
No son más que la transposición de los templos medievales
al ámbito académico. Los muros gruesos, la escasez de ventanas,
son elementos que incitan a la humildad, virtud necesaria en tod@ estudiante
de derecho. De este modo se crea el espacio adecuado para la razón,
ya que a ésta le corresponde como actitud emocional la humildad.
Es en las aulas donde l@s monj@s esperan la llegada de
la palabra revelada. Con los hábitos recién estrenados, l@s
estudiantes aprenden rápidamente el noble arte amanuense, en un
esfuerzo sin parangón por recuperar oficios extinguidos. L@s profesor@es
se convierten en sacerdotes y sacerdotisas del derecho. A los que no se
les replica, ni siquiera se les pregunta, como desde siempre ha establecido
el rito católico, apostólico y romano. No podía ser
de otra manera, ya que el derecho comparte con la teología el cénit
de los saberes dogmáticos. Ya no estamos ante la humildad, sino
ante su hermana pequeña, la sumisión.
La tarima juega también el papel de frontera simbólica.
Impide el acercamiento hacia l@s profesor@s que se produciría si
ést@s dieran la clase a nivel del suelo. Pero sobre todo evita su
empequeñecimiento. Sacerdotes y sacerdotisas, poseedores de la verdad
revelada, no pueden aparecer vulnerables, pues se corre el riesgo de que
su verbo no sea creído, y lo que aún es peor, que sea públicamente
rebatido.
El espíritu románico, del terror del año
mil, ha sido sabiamente reinterpretado a la luz de las ideas propias de
esta segunda crisis del milenio ante la que nos encontramos. Los fluorescentes
y la formación de los asientos destinados a l@s alumn@s son más
propios de una granja o de una cadena de montaje que de un aula. El espacio
de cada alumn@ se ha reducido al mínimo vital imprescindible. Por
su parte, la luz artificial constante, permanentemente necesaria, hace
que sea muy difícil saber si es de día o de noche, intentando
así engañar los mecanismos fisiológicos de alumn@s,
reaci@s por naturaleza a un trabajo constante y continuo. Es el triunfo
del espíritu calvinista que propugna la salvación de las
almas a través del sacrificio en el trabajo y no por medio de la
oración. Este neocalvinismo no es más que el reflejo en un
mundo cerrado, y en gran medida irreal, como es el universitario, de lo
que sucede más allá de las paredes de la facultad, donde
impera el liberalismo económico a sus anchas una vez derribado el
muro de las lamentaciones, perdón, quiero decir del comunismo.
Las aulas se convierten en fábricas en pequeñito.
¿Pero qué es lo que producen?. Intentemos crear el silencio
necesario para poder escuchar lo que nos dicen los pupitres. (Les escucharemos
mejor cuanto más tiempo pasemos sentados en ellos).
Las mesas han sido diseñadas para una utilización
óptima cuando se copian apuntes. No están pensadas para la
consulta de fuentes legales mientras se explica la materia. (Quien haya
realizado, por ejemplo, un examen de administrativo ya sabe a lo que me
refiero). Así como el manillar de triatlón permite a los
ciclistas alcanzar mejores marcas, la inclinación de la mesa permite
a l@s alumn@s batir sus marcas de escritura y maximizar sus esfuerzos en
pos de la obtención del apunte perfecto. Gracias a dios, queda muy
atrás la época en que estaba prohibido y castigado con multa
tomar notas de las clases magistrales.
Habría que preguntarse también si el espacio
existente entre la mesa y el asiento es el más adecuado para mantener
una actitud de escuchar, de razonar, de pensar, o si por el contrario fomenta
las actitudes pasivas, de circuito cerrado entre el oído y la mano
convirtiendo a la inteligencia en una ilustre convidada de piedra. Espacio
que, además, parece haber sido diseñado tomando como medida
el imprescindible folio para coger apuntes.
Pero si hay algo por lo que nuestro querido arquitecto será reconocido a lo largo de los tiempos, es por su capacidad para haber interpretado el espíritu de l@s protagonistas de la facultad: l@s estudiantes. Con una lucidez sin parangón, el arquitecto ha creado el paraíso en la tierra para l@s fundamentalistas del apunte, donde no sólo poder adorar la palabra garabateada, sino incluso consumir la mínima expresión del pensamiento en la hoguera de sus suspicaces preguntas «¿puede repetir?; por favor, ¿puede ir más despacio?». L@s estudiantes se vuelven así más papistas que el Papa (en este caso l@s profesor@s), encarnando esa frase de Rosa Luxemburgo que venía a decir que hay que moverse para poder sentir las cadenas.
Quedan todavía un montón de preguntas a
las que sería bueno buscar una respuesta. ¿Cuál es
la mentalidad de un edificio que tiene los ojos puestos en un bosque pero
que puertas adentro es un monumento al despilfarro energético?,
¿en qué o en quién se inspiró el arquitecto?,
¿tendremos que esperar al apocalipsis, quiero decir a la demolición
del edificio, para poder empezar a crear un nuevo mundo jurídico?.
Sólo me queda hacer una advertencia. Mi visión
parte de unos valores concretos, sin los cuales lo más seguro es
que no hubiera nunca llegado a ver la facultad de este modo. No comparto
el actual modelo de enseñanza universitaria y, mucho menos, los
valores, el curriculum oculto, que guarda en su seno. Considero
que la enseñanza debería orientarse al trabajo con conceptos
y no a su aprendizaje memorístico, a fomentar el espíritu
crítico, a enseñar a poner el trabajo en común. Una
universidad donde se tuviera en cuenta las preguntas que se hacen l@s alumn@s,
en vez de obligarles a repetir respuestas.
Seminario-debate multidisciplinar sobre
"La Universidad del siglo XXI:
Aspectos a Mejorar"
En la Universidad Autónoma de Madrid se ha celebrado
recientemente el Seminario-debate multidisciplinar sobre La Universidad
del siglo XXI: Aspectos a mejorar, organizado por la revista Encuentros
Multidisciplinares, que dirige D. Jesús Lizcano, Catedrático
de dicha universidad.
El objetivo del Seminario ha sido abordar en clave constructiva
los problemas y aspectos que pueden y deben mejorarse en la institución
universitaria, tanto en lo relativo a la organización, como a la
docencia, la investigación, la situación del profesorado,
el acceso a la universidad, etc. A lo largo del Seminario intervinieron
primeramente seis ponentes, todos ellos profesores de la UAM y con larga
experiencia en temas relacionados con la universidad, interviniendo finalmente
dos conferenciantes, pertenecientes a sendos organismos públicos
con competencias universitarias, tanto a nivel estatal como a nivel de
la Comunidad Autónoma de Madrid.
En primer lugar, y después de la oportuna presentación
del Seminario por parte del moderador, D. Jesús Lizcano, intervino
D.
Roberto Marco Cuellar, Catedrático de Bioquímica y
Biología Molecular, quien puso de manifiesto algunos aspectos comparativos
de la universidad española en relación con la situación
en otros países, y las posibles estrategias a adoptar de cara a
una mejora y un acercamiento a los niveles existentes en las universidades
foráneas. A continuación intervino D. Antonio Pulido San
Román, Catedrático de Economía Aplicada y Director
del Instituto Universitario Lawrence Klein; el profesor Pulido puso de
manifiesto las distintas fuerzas del cambio y potencialidades que
en unos y otros ámbitos de la universidad se han de aprovechar e
impulsar, de cara a una mejora, tanto en el funcionamiento y los órganos
de decisión, como en la docencia y en la actividad investigadora,
proponiendo una serie de medidas concretas a este respecto. Intervino después
D.
Juan Carlos Rodríguez Ubis, que como Director del Servicio Interdepartamental
de Investigación de la UAM, se refirió a aquellos aspectos
más importantes que se pueden mejorar en lo relativo a la investigación
universitaria, y las diferentes vías de financiación de la
misma.
Después del animado coloquio que sucedió
a estas primeras ponencias, tuvieron lugar las intervenciones de otros
tres ponentes: Así, D. José Manuel Pérez
Martín, Profesor Asociado de Química Inorgánica,
desarrolló las líneas que pueden posibilitar una mejora en
el sistema de acceso y selección del profesorado universitario,
y en las condiciones que resultan necesarias para un desarrollo adecuado
de la carrera docente. Por otra parte, Dña. Carmen Vizcarro Guarch,
Directora del Centro de Aprendizaje y de Instrucción de la UAM,
y Profesora de la Facultad de Psicología, realizó una serie
de aportaciones o sugerencias destinadas a la mejora de la docencia y del
aprendizaje
por parte de los alumnos universitarios, señalando la conveniencia
de que la docencia no pase a ser la hermana menor de la actividad
universitaria (en comparación con la investigación), sino
que constituya un eje básico fundamental del papel y la contribución
de la universidad a la sociedad. Finalmente Dña. Elena Escudero
Hernández, Defensora del Universitario en la UAM, vino a poner
de manifiesto algunos problemas y posibles soluciones respecto a las relaciones
entre los profesores y los estudiantes, y la necesidad de encontrar vías
de motivación para hacer más eficaz y enriquecedora esta
relación entre docentes y discentes.
Finalmente, intervinieron en el seminario los dos conferenciantes:
En primer lugar, D. José García García, Director
General de Universidades de la Comunidad Autónoma de Madrid, que
se refirió al proceso actual de cambios y los nuevos desafíos
que se le presentan a la universidad, así como las consiguientes
líneas de mejora y modificación normativa que están
abocadas a llevar a cabo las Comunidades autónomas, y particularmente
la Comunidad Autónoma de Madrid, de cara a una potenciación
y modernización de las enseñanzas universitarias.
Por último, intervino D. Vicente Ortega Castro,
Secretario General del Consejo de Universidades, organismo que está
inmerso actualmente en el muy importante proceso de modificación
de la legislación universitaria, de cara a la prevista aprobación
en el Parlamento en estos próximos meses de una nueva Ley sobre
la Universidad. D. Vicente Ortega explicó las novedades legislativas
previstas en relación con importantes aspectos de la universidad,
tales como: la desaparición de la Selectividad; las Pruebas de habilitación
que a nivel nacional van a estar vigentes para el acceso del profesorado
a los cuerpos universitarios, y las fórmulas para la contratación
posterior por parte de las universidades; los nuevos órganos de
gobierno previstos para estas instituciones; los futuros sistemas de evaluación
de la calidad universitaria; los nuevos regímenes y tipos de contratos
para los profesores, así como la nueva delimitación de las
Áreas de conocimiento que va a haber próximamente en relación
con los diferentes campos del saber y disciplinas universitarias.
A continuación se recogen un conjunto de propuestas
formuladas por los ponentes que intervinieron en este Seminario-debate
multidisciplinar. El planteamiento inherente a estas propuestas, según
sus propios autores, es que la propia autocrítica universitaria
y la adopción de una estrategia proactiva y no meramente reactiva,
no debe identificarse con una valoración negativa generalizada,
desmoralizante y paralizante de la Universidad actual, sino como una prueba
más de su dinamismo y capacidad de servicio a la sociedad. En ese
sentido se formulan, en primer lugar, una reflexiones o propuestas generales,
y posteriormente una serie de propuestas o actuaciones de carácter
más específico.
A) Resulta conveniente realizar un análisis global profundo de la situación de nuestra Universidad, y decidir la posible evolución a largo plazo de la misma dentro de una estrategia de flexibilidad y de diversificación. Es importante en este contexto aprovechar racional y creativamente el potencial de crecimiento que todavía existe en las organizaciones científico-educativas superiores en nuestro país.Cambio en algunas estrategias y objetivos de la Universidad:
B) El análisis comparativo con la situación
de las Universidades en los países avanzados indica la evidente
dificultad para que todas y cada una de las Universidades puedan cubrir
simultáneamente y con el mismo grado de exigencia todos las funciones
que realizan o pueden realizar, por lo que podrían tender en algunos
casos a diferenciarse o/y especializarse. En este sentido se podría
potenciar la investigación en las Universidades que tengan la base
y/o la masa crítica para especializarse en esta dirección;
en estas universidades debería potenciarse sobre todo la docencia
post-graduada, frente a otras Universidades que pudieran decidir especializarse
en mejorar su perfil docente pregraduado.
A un nivel más específico, se proponen una
serie de actuaciones concretas en cinco distintos ámbitos relativos
a la universidad, como son las que se enumeran seguidamente:
(*) Las sugerencias y aportaciones a este respecto que
deseen hacer los lectores, se pueden remitir a la dirección de correo
electrónico: en.multidisciplinares@retemail.es.
Reseña de Publicaciones de Interés
Agustín de la Herrán Gascón
¿Cómo estudiar en la universidad?
Madrid: Editorial Universitas, 1998.
Eduardo Soler Fiérrez
Inspector Central de Educación
Por suerte, cada vez son menos los profesores universitarios
convencidos de que su tarea consiste en "enseñar", sin más,
los contenidos de su materia. Y es que, a la tarea de enseñar,
en sentido estricto, es preciso añadir una función orientadora,
nuclear, para que su quehacer pueda considerarse propiamente formativo.
Este texto, destinado a estudiantes y profesores universitarios,
propone unos desarrollos centrados en aspectos que pueden ser útiles
para el ejercicio de la orientación educativa, como una tarea
compartida realizable en el marco de las tutorías o en las clases
ordinarias.
De carácter marcadamente práctico, despliega
sus contenidos básicos en tres bloques:
I Fundamentación, donde se aborda: "Cómo
estructurar la motivación por el estudio", "Cómo concentrarse
mejor durante el estudio", "Cómo reducir el olvido de lo estudiado",
"Cómo acondicionar el lugar de estudio", "Cómo dominar un
texto sin esfuerzo", "Cómo mejorar nuestra organización",
"Cómo preparar y realizar exámenes" y "Cómo nutrirse
para
rendir al máximo".
II Producción, que se ocupa de temas que
van más allá del estudio reproductivo o tradicional, como:
"Cómo equilibrar nuestros hemisferios cerebrales", "Cómo
leer y escribir productivamente", "Cómo diseñar y desarrollar
trabajos escritos", "Cómo presentar citas y referencias bibliográficas",
"Cómo promover la creatividad", "Cómo componer trabajos creativos"
y "Cómo cultivar la genialidad".
III Interiorización, donde se relaciona
el estudio con la posible evolución personal, (¡una
cuestión de la que casi ni se habla!), mediante: "Cómo analizar
y acceder al autoconocimiento" y "Cómo ser más desde
el estudio".
Desde el desarrollo de sus contenidos, se adivina que
"Cómo estudiar en la Universidad" es un texto de gran
utilidad para los profesionales (docentes y estudiantes) directa o indirectamente
relacionados con la universidad:
-Docentes universitarios, puesto que ofrece numerosas referencias para enriquecer los proyectos docentes y facilitar su trabajo a los alumnos, bien en el marco de las clases ordinarias y/o de las tutorías.
-Estudiantes universitarios, porque les puede ayudar a rentabilizar su esfuerzo intelectual, a investigar sobre su práctica y a madurar como personas.
-Adultos que acceden a la universidad, porque presenta multitud de sugerencias prácticas que facilitarán la reconstrucción de excelentes hábitos de estudio.
-Orientadores, profesores y estudiantes de bachillerato, ya que cubre un conjunto fundamental de objetivos y contenidos de orientación universitaria.
-Estudiosos e investigadores, en general, puesto
que podría enriquecer su actividad y su conocimiento, en tanto que
amantes de la indagación y la cultura (cultivo).
El autor ha recibido varios premios académicos
y es profesor del Departamento de Didáctica y Teoría de la
Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, en la Escuela
Universitaria de Formación del Profesorado "Santa María".
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LA RED-U Y EL INTERNATIONAL CONSORTIUM FOR EDUCATIONAL DEVELOPMENT (ICED) ANUNCIAN:
Fecha: 4-6 de Julio de 2001 |
http://lttf.ieee.org/icalt2001/
http://www.brookes.ac.uk/services/ocsd/1_ocsld/isl2001.html
http://www.csd.uwa.edu.au/iced2002/
Una de las actividades de la RED-U previstas para 2001 es la discusión en red de temas de interés general. Por favor, envíanos sugerencias con temas que te interesen a: |
- Recepción del Boletín de la Asociación en formato electrónico para su difusión en la universidad
- Recepción de cinco ejemplares del Boletín de la Asociación
- Derecho a una Plaza gratis en el Congreso de la RED-U
- Prioridad en la reserva de plazas y descuentos en las inscripciones a las actividades organizadas por la RED-U
- Ahorro de 27.900 Ptas en la suscripción institucional al International Journal for Academic Development y otras publicaciones que RED-U pueda pactar para sus socios
- Descuentos del 30% en la inscripción individual a RED-U de los miembros de la institución asociada
- Recepción del Boletín de la Asociación en formato electrónico para su difusión en la universidad
- Recepción de otras publicaciones y monografías de RED-U
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