Al contemplar la imagen nos sorprende la soledad del todavía presidente del gobierno, Adolfo Suárez, en su escaño del Congreso de los Diputados. De forma simbólica el fotógrafo quiere reflejar, a través de la soledad física del jefe de gobierno, la soledad política del hasta entonces líder del centro derecha español.

Las discrepancias internas en su partido, Unión de Centro Democrático, y el cuestionamiento de su liderazgo hacen mella en Adolfo Suárez. A ello se suma la difícil situación política y económica que atraviesa el país -crisis económica, alta tasa de desempleo, aumento del terrorismo, descontento de algunos mandos militares, urgencia en el desarrollo de las autonomías, etc- que llevan a una fuerte crítica por parte de la oposición, principalmente del Partido Socialista Obrero Español.

La decisión de Adolfo Suárez es firme e irrevocable, y presenta su dimisión como presidente del gobierno al Rey en enero de 1981. Son los momentos políticos más difíciles y tal vez los de mayor incomprensión de quien tuvo un papel decisivo y un protagonismo indiscutible en los difíciles años de la transición política española.