Tras un largo proceso y algunas vacilaciones el 22 de julio de 1969 el Jefe del Estado, el general Francisco Franco, presenta a las Cortes, reunidas en sesión plenaria extraordinaria, la designación de Juan Carlos de Borbón como su sucesor a título de Rey, después de haberlo hecho un día antes al Consejo del Reino.

Con esta decisión se concreta la sucesión política del dictador y se excluye la continuidad falangista así como la legitimidad monárquica en la persona de Juan de Borbón, padre del recién nombrado Príncipe de España.
En su discurso a las Cortes, Franco insiste en el carácter de instauración de una monarquía dentro de la institucionalización del régimen, cuya legitimidad se fundamenta en el régimen dictatorial surgido tras la guerra civil, y no de una restauración de una monarquía del pasado.

Las Cortes aprueban la candidatura por una mayoría de 491 a 19 con 9 abstenciones. La decisión del dictador no implica una participación del nuevo Príncipe en la vida política oficial, permaneciendo en un segundo plano hasta que Franco enfermo requiriera de sus servicios.


Detrás de la decisión de Franco estaba la perseverante mediación de el entonces vicepresidente, Luis Carrero Blanco, a quien vemos en la imagen central sentado el primer escaño a la derecha escuchando atentamente las palabras de Juan Carlos de Borbón.

La eminencia gris del régimen hizo ver al dictador la necesidad de dar una continuidad al sistema a través de una Monarquía como mejor garantía para no volver al liberalismo.


Se cerraba un proceso legal que se había iniciado en 1947 tras la aprobación de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado y continuado en 1966 con la promulgación de la Ley Orgánica del Estado.

El deterioro físico del dictador, además, como queda constatado en estas imágenes es un hecho indiscutido por los hombres del régimen, y hay que buscar un sucesor.


Juan Carlos de Borbón había cumplido en enero de 1968, 30 años, edad exigida por la Ley de Sucesión para acceder al trono. Se daba pues respuesta a la pregunta "Después de Franco ¿quién?", pero quedaba aún otra sin contestar: "Después de Franco ¿qué?".
Finalmente y como refleja la última imagen, D. Juan Carlos jura ante el pleno de las Cortes lealtad a Franco y fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales.