Textos de las I Jornadas sobre Televisión (diciembre, 1999)

Modos de ver / modos de seducir
(Nuevos mitos y ritos televisivos)

Presentación

Hemos reunido en esta edición electrónica los textos de las ponencias presentadas en el marco de las Jornadas sobre Televisión: Nuevos mitos y ritos (modos de ver / modos de seducir), que tuvieron lugar en la Universidad Carlos III de Madrid, los días 1 y 2 de diciembre de 1999, organizadas por el Instituto de Cultura y Tecnología de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación, con la colaboración del vicedecanato de los Cursos de Humanidades y del vicerrectorado de Investigaciones de esta Universidad.

Más allá de la diversidad de temas y planteamientos, esta recopilación refleja una serie de puntos comunes:

- Un carácter multidisciplinar, en sintonía con la orientación del departamento de Humanidades y Comunicación y del Instituto de Cultura y Tecnología.

- El talante renovador de las metodologías utilizadas, encaminadas a replantear el problema de la recepción en términos de intercambio simbólico, más allá de una visión mecanicista de la comunicación, siendo varios de los autores pioneros en la materia.

- Su orientación pragmática, al centrarse en los efectos directos de los discursos mass mediáticos sobre el sujeto social.

- Y, a partir de esta observación del terreno, el hacer surgir preguntas teóricas que abarcan las mutaciones profundas que se están manifestando en la comunicación de masas y en el conjunto del discurso social.

De ahí el título que le hemos dado a esta publicación:

Modos de ver / modos de seducir.

Modos indica el interés por las formas de los mensajes y de las representaciones sociales. Rompe con el análisis de contenido o las teorías de la recepción al uso y, sobre todo, con una visión vertical de la comunicación, según la cual un productor de información/noticias transmite mensajes a unos receptores que los reciben pasivamente, los asimilan inmediatamente, los "padecen"…

Hoy se está produciendo una importante renovación de los planteamientos teóricos y metodológicos en el ámbito de la comunicación de masas. Esta renovación es especialmente sensible en lo que se refiere a la recepción del mensaje televisivo, que no puede considerarse exclusivamente como un fenómeno objetivo, externo a la instancia mediática, sino que tiene que plantearse como una realidad interna al propio medio, que se construye en el discurso televisivo, en el que participan cada vez más los propios espectadores, y en la que se proyectan los imaginarios sociales.

El proceso es complejo, se hace en torno a una negociación permanente entre el productor del discurso y el público, teniendo en cuenta una demanda no siempre explícita, y mediante un "pacto comunicativo" más o menos tácito entre ambas instancias. Recientemente asistimos a una redefinición completa de este contrato comunicativo, dentro de una relación más tendente a estrategias de seducción que a la imposición de un modelo único e irreversible.

En el caso de la televisión, esta redefinición se debe a la evolución del medio en las últimas décadas, paralelamente a una crisis de representación: crisis de la representación política que cuestiona la legitimidad del discurso público (en particular político), pero también crisis de la representación en el sentido simbólico, que incide en la construcción de la realidad por el medio.

La representación de la realidad ha servido de hilo conductor a esta publicación:

- Realidad colectiva, en su dimensión imaginaria (Gérard Imbert).

- Realidad subjetiva a través de los procesos de identificación (Gonzalo Abril, Cristina Peña-Marín).

- Realidad histórica mediante la constitución de una memoria colectiva (Antonio Rodríguez de las Heras).

- Y por supuesto realidad en su aspecto cotidiano tal como la ritualiza el medio: la manera de relacionarse con ella, de relacionarse entre sujetos frente a ella como ocurre en los nuevos rituales comunicativos (Jesús Martín-Barbero, José Luis Sánchez Noriega).

La televisión actual se está convirtiendo, de hecho, en el gran ritual moderno.

En sus modalidades más espectaculares traduce una profunda mutación en el modo de representación de la realidad, con la emergencia de temas y objetos hasta hace poco ausentes del discurso público. Así se imponen nuevos modos de ver y de mostrar que apuntan a una transparencia total, acentuada por las nuevas tecnologías de la comunicación.

Asimismo se desarrollan nuevos modos de seducir que modifican la relación con el espectador acercando la realidad a éste (televisión de la cercanía, como se ha dicho), integrándole al contrato comunicativo (programas participativos), o escenificando la realidad como un espectáculo (talk-show, reality show); se diluye así la frontera entre géneros, entre información y entretenimiento, temas públicos y privados, realidad y ficción.

Dentro de este nuevo régimen de visibilidad destaca la coexistencia de rasgos aparentemente contradictorios: algunos remiten a rituales arcaicos (por su alto grado de emotividad, por una cierta forma de proximidad que no deja de recordar la ceremonia primitiva); otros reflejan rupturas dentro del discurso postmoderno (fascinación por el desorden, expresión del "pathos" colectivo).

Se pretende aquí, a través del análisis del discurso y de la representación televisiva, captar la manifestación de estos peculiares modos de ver y de seducir que generan nuevos ritos y mitos comunicativos, propios de la "neo-televisión".

La otra idea subyacente a esta publicación es el poder de incidencia de estas mutaciones en la construcción del saber del espectador; no el saber en el sentido histórico de la palabra como transmisión de un patrimonio de conocimientos, sino el saber en el sentido práctico de saber-hacer. Saber-hacer que es doble:

- Saber sobre el mundo: demasiado complejo hoy para ser enciclopédico, que tiene que reducirse a un saber común al modo del patchwork. El modelo del talk-show que impera hoy de acuerdo con la ley de la Variedad es representativo a este respecto.

- Saber práctico, también, que dicta pautas de comportamiento, orienta nuestro quehacer cotidiano y determina un hacer común nivelador de estilos de vida.

Un saber, en fin, que moldea nuevos modos de pensar y de sentir.

El segundo componente, el sentir, es fundamental y, seguramente ha sido el menos estudiado hasta ahora. Implica una nueva manera de percibir la realidad social: más visual, más inmediata, casi táctil, "digital" dirían algunos, que reivindica su lugar en el intercambio colectivo.

La finalidad de esta reflexión es precisamente analizar como los nuevos modos de ver perturban, cuestionan los tradicionales modos de saber y entrañan nuevos modos de seducir, es decir de transmitir objetos de saber pero también de deseo, y cómo esto introduce rupturas en el discurso televisivo.

No se trata de celebrar el fin de una era ni el comienzo de otra sino de detectar mutaciones dentro del sentir moderno: rupturas, perturbaciones, transformaciones; no sólo del mundo objetivo, sino también de las representaciones colectivas y del imaginario social que lo alimenta, que construyen nuevas señas de identidad, modifican las relaciones con la alteridad, lo diferente, lo ajeno y alteran la relación con la historia…

El envite simbólico (de todo cuanto afecta a las grandes representaciones colectivas) es fundamental en este umbral de siglo donde, con las nuevas tecnologías, se desarrollan nuevas formas de saber, con sus peculiares instrumentos de representación y difusión de la realidad. De ahí el interés de confrontar el medio televisivo con las posibilidades de las nuevas tecnologías. Decir saber es decir por otra parte construcción de una nueva memoria. Apenas han emergido estos nuevos objetos y ya se empieza a plantear esta relación con la historia.

Algunos, como el profesor Jesús Martín Barbero, hablan de "una cultura sin memoria territorial" para referirse a la cultura actual, donde permanece sin embargo huellas de lo arcaico, retazos de una memoria popular, de una cultura oral. Otros, entre los que está el profesor Antonio Rodríguez de las Heras, se interesan por otras formas de memoria y apuntan por la construcción de una memoria digital.

Son muchos pues, y complejos, los temas de debate, y proceden, sin duda, de la riqueza que permiten los planteamientos multidisciplinares y los cruces metodológicos.

Remiten a su vez a otros cruces simbólicos: temas, problemas, conflictos en torno a los cuales podemos debatir: desde la teoría de la comunicación, desde el análisis pragmático de los discursos, desde la semiótica, desde la reflexión histórica y antropológica…

Los textos aquí reunidos reflejan esta pluralidad de planteamientos aunque obviamente no lo abarcan todo, pero abren perspectivas que apuntan a ampliar también nuestra mirada sobre la comunicación audiovisual, fuera de posiciones excesivamente "integradas" pero también al margen de cualquier tentación abusivamente "apocalíptica".

Gérard Imbert


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