Textos de las I Jornadas sobre Televisión (diembre, 1999)
TELEVISION:
ENTRE LO LOCAL Y LO GLOBAL
German Rey
Escribo desdeColombia, un país que hoy hibrida las violencias más arcaicas con procesos de aceleradísima modernización, y de una peculiar globalización -la que implica su activa presencia en el narcotráfico- lo convierten en un país-límite. Pues pocos paises en el mundo pueden mostrar una paradoja tan flagrante: junto al desarrollo pujante de los medios masivos, el quiebre más profundo en la comunicación entre las colectividades sociales, culturales y políticas que lo configuran como nación. Y es en ese país, necesitado quizá tambien como pocos de sentirse comunicado, donde la televisión se ha convertido en el único lugar donde de algun modo el país se comunica: mientras las mayorias ven allí condensadas sus frustracciones nacionales por la "tragedia" de su equipo en el mundial de fútbol de los Estados Unidos, o su orgulloso reconocimiento por las figuras que,de las gentes de la región y la industria cafetera, dramatizó la telenovela Café, la culta minoria vuelca en la televisión su impotencia y su necesidad de exorcizar la pesadilla cotidiana, convirtiéndola en chivo expiatorio al que cargarle las cuentas de la violencia, del vacio moral y de la degradación cultural. Enclave de espesas tramas de poder y de rabia,como escribiera F.Colombo, la televisión es al mismo tiempo escenario de la constitución de imginarios colectivos desde los cuales las gentes se reconocen y representan lo que tienen derecho a esperar y desear. García Márquez no se cansa de repetirlo: en el país del realismo mágico la realidad desborda a la ficción, y últimamente la desborda en tal grado que "en un país así a los novelistas no nos queda más remedio que cambiar de oficio"1. En la televisión sin embargo sucede algo extraño: mientras los noticieros se llenan de fantasía tecnológica y se espectacularizan a si mismos hasta volverse increibles, es en las novelas y los seriados donde el país se relata y se deja ver. En los noticieros la modernización se agota en una parafernalia electrónica y escenografica mediante la cual el vedetismo político o farandulero y el parroquialismo se hacen pasar por realidad, o peor aun se transmutan en una hiperrealidad que nos escamotea la empobrecida y dramática realidad que vivimos. Debe ser por la dramaticidad de que se carga el vivir cotidiano en Colombia, por lo que es en la telenovela, y los seriados semanales, donde se hace posible representar la historia (con minúsculas) de lo que sucede,sus mezclas de pesadilla con milagros, las hibridaciones de su transformación y sus anacronías, las ortodoxias de su modernización y las desviaciones de su modernidad.
1. La modernidad de la televisión en América Latina