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Samuel B. Abad Yupanqui Defensoría del Pueblo de Perú |
En el Perú, la Ley 26479 de junio
de 1995, concedió amnistía al personal militar, policial
y civil por los delitos cometidos con ocasión o como consecuencia
de la lucha contra el terrorismo desde mayo de 1980 hasta esa fecha. Se
pretendía así garantizar la impunidad de quienes violaron
derechos humanos durante ese periodo. En ese contexto, la matanza de "Barrios
Altos" era investigada por el Ministerio Público y el Poder Judicial.
Los presuntos responsables, miembros del Grupo "Colina", esperaban ser
los primeros beneficiados. Sin embargo, tanto la fiscal como la juez que
veían el caso decidieron continuar con las investigaciones pues
consideraron que la ley de amnistía era inconstitucional. Ante este
hecho, el Congreso aprobó la Ley 26492 obligando a los jueces a
aplicar la amnistía. Esta norma fue avalada por las instancias judiciales
superiores y se archivó el caso. Más adelante, en abril de
1997, no prosperó una acción de inconstitucionalidad presentada.
El Tribunal Constitucional se abstuvo de evaluar su constitucionalidad
por considerar, equivocadamente, que la amnistía había agotado
sus efectos. Parecía que la justicia quedaba archivada.
Es importante destacar que la sentencia de la CIDH tiene alcances generales. No se agota en el caso “Barrios Altos” pues invalida las leyes de amnistía al considerar que “carecen de efectos jurídicos”. Autoriza así el inicio y reapertura de otras investigaciones al eliminar los obstáculos existentes. En consecuencia, los jueces y fiscales pueden investigar y sancionar a los responsables, tal como lo propone la Defensoría del Pueblo en un reciente informe. Al respecto, no pueden oponerse argumentos basados en la imposibilidad de revisión de la cosa juzgada o en la prescripción, pues ellos resultan inadmisibles cuando consagran la impunidad.
En definitiva, se enciende una luz para encontrar la justicia más allá del caso "Barrios Altos". Corresponde a los jueces y fiscales investigar, juzgar y sancionar a quienes amparados en el poder gubernamental violaron derechos humanos y se acogieron a una "autoamnistía", al margen de su simbólica derogación por el Congreso. El aporte de la CIDH y el desarrollo de una interpretación fiscal y judicial a favor de los derechos humanos renovaría la confianza ciudadana en una administración de justicia autónoma que rechace el olvido y garantice la verdad.