BIOGRAFÍA
(496-406 a.C.)
Nace en el año 496 a.C. en
Colono Hípico, un lugar muy cercano a la ciudad de Atenas, a la
que permanecería fuertemente ligado durante toda su vida, como ciudadano
y escritor trágico. Presenció los acontecimientos más
representativos de la historia ateniense, las Guerras Médicas y
las del Peloponeso, y tuvo la fortuna de morir antes de la rendición
de su patria a manos de Esparta en el 404. Participó activamente
en la vida pública de la ciudad, con puestos destacados en la administración
y el servicio militar. En el 443 fue tesorero, general junto a Pericles
en el 440 y formó parte del comité de los Diez Próbulos
(encargado de mantener el orden durante un período especialmente
turbulento) en el 413, además de ejercer ocasionalmente como embajador
ante otros estados. Tuvo un papel importante en la introducción
del culto a Asclepio (dios de la medicina) en Atenas, alojando la imagen
divina en su propia casa. Estos datos trazan de manera fiable el perfil
de un hombre implicado con su comunidad, defensor del nuevo orden democrático.
Además contamos con varios testimonios que lo describen como una
persona afable, de espíritu festivo y noble. Tanto Jerónimo
de Rodas en los Recuerdos Históricos, como Ión de
Quíos en su obra Vida relatan anécdotas en las que
se demuestra un alto grado de integración entre sus convecinos,
quienes le demostraron gran aprecio, como demuestra el hecho de que
sus representaciones alcanzasen el mayor grado de victorias conocidas en
la historia de los certámenes dionisíacos. Contamos 18 o
24 casos, dependiendo de las fuentes, en que llegase al primer lugar, entre
ellos su primera aparición en escena, en el 468, y nunca bajó
del segundo puesto. Incluso los poetas cómicos, que habitualmente
se mostraban prontos a satirizar a los personajes públicos de Atenas,
le respetaron en sus obras incluso más que al filósofo Sócrates,
al que Aristófanes hace blanco de sus burlas en Las Nubes.
Fue amigo de Heródoto, a quien
dedicó una oda, y conmemoró la muerte de su mayor competidor,
Eurípides, guardando luto en las Grandes Dionisias del 406. Apareció
en la competición teatral sin llevar la corona ritual para significar
así su profunda pena por la pérdida. Fundó una sociedad
de artistas cuya finalidad era fomentar la creatividad literaria y la concordia
entre los miembros del gremio. Tanto su hijo Iofonte como su nieto, llamado
también Sófocles, siguieron el oficio del escritor trágico.
ESTILO
De los tres grandes tragediógrafos,
Sófocles suele ser considerado el más perfecto en cuanto
a la composición formal de sus obras, donde la grandiosidad de Esquilo
se confunde con primitivismo y la osadía de Esquilo parece señal
de decadencia. Aristóteles le dedica un lugar predominante en su Poética,
y dice de él que " retrata a los hombres como deberían ser,
Eurípides como son". El ser humano aparece como potencialmente glorioso,
aunque enfrentado a la fuerza irresistible del destino está condenado
a perder, y ello le da un profundo sentido pesimista, que es la esencia
de lo trágico. Es heroico pero vulnerable en su dignidad, con una
autoconciencia dolorosa que se descubre en el momento de la anagnórisis,
cuando el héroe descubre su verdadera identidad, que puede resultar
un conocimiento demasiado pesado para el personaje, llegando a destruirle.
Es el caso de Edipo, que al saber que se ha casado con su madre y matado
a su padre se ve impulsado a sacarse los ojos. El error humano, mezclado
con la ironía de su destino afloran en el lenguaje por el que los
individuos se traicionan a sí mismos, revelando su equivocación
antes siquiera de conocerla ellos mismos, para lo que Sófocles se
sirve de la ambigüedad inherente al idioma. Estos elementos, el tabú
del incesto y los lapsus del lenguaje, le resultarían de gran utilidad
a Freud para la elaboración de su teoría psicoanalítica.
Otro elemento fundamental es el tiempo, que trae consigo la mutabilidad
de todas las cosas ante la que la persona trata de resistir inútilmente
intentando mantenerse inmutable en su esencia, algo que sólo les
está permitido a los dioses inmortales. Electra se desespera al
verse envejecer en la casa de su padre, asesinado por su propia madre y
el amante de ésta, y comprende que en semejante situación
nunca podrá casarse y tener hijos: está condenada a
vivir en la ignominia. Sin embargo el personaje trágico no trata
de huir, pues su destino lo alcanzará siempre, tiene que permanecer
y afrontar su perdición. El mensaje salvador, la orden de revocar
la condena llegan siempre demasiado tarde. Incluso aunque se conozca el
futuro por medio de un oráculo, éste solo es comprendido
en su verdadero sentido cuando ya no se puede hacer nada. Todo este sufrimiento
inmerecido escapa a la mente del mortal, el castigo por un delito no cometido
(o cometido inconscientemente) no tiene su origen en la perversidad de
los dioses, que están más allá de la lógica
humana, sino en la inevitable fragilidad del hombre.
En cuanto a la técnica teatral,
Sófocles introduce algunas variaciones dentro del esquema heredado
de Esquilo, aumenta el número de actores a tres y el del coro, que
pasa de estar formado por doce personas a quince. Se libera también
de la costumbre de escribir las tres tragedias prescritas para la participación
en el certamen siguiendo un mismo tema, como hacía su predecesor.
La maestría de Sófocles en el retrato de los caracteres es
uno de los puntos fuertes de sus tragedias, los personajes alcanzan un
alto grado de comunicación entre sí, interaccionan sin rigidez,
se influyen mutuamente cambiando su discurso en función del otro.
Incluso los objetos adquieren un valor inédito, ampliando la capacidad
teatral de una prenda, un cofre o una espada, que se convierten en símbolos
dotados de valor propio.
OBRA
Serie de Edipo: Edipo rey, Edipo en Colono, Antígona
Áyax
Las Traquínias
Electra
Filoctetes
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