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SALUSTIO


Salustio Crispo
 
   

BIOGRAFÍA

C. Salustio Crispo ( 87-35 a. C.) 
 

Nació en Amiterno, en la región de Sabina. Procedía de padres plebeyos, aunque de posición acomodada, lo que le permitió procurarse los estudios necesarios para acceder a la carrera política, en la que, por otro lado, no desempeñaría un papel demasiado brillante. En el 52 a.C.  llegó a tribuno de la plebe militando al lado de Craso y luego de César, con el grupo de los populares, pero dos años después sería expulsado del Senado bajo la acusación de conducta inmoral, por haber seducido a la mujer de Milón, uno de sus adversarios políticos. Gracias a la influencia de César fue readmitido como cuestor y marchó junto a éste en la campaña de África, tras lo cual fue hecho gobernador de la provincia. Parece innegable que mientras ocupó el cargo logró enriquecerse considerablemente, de forma no demasiado lícita, con lo que al regresar a Roma tuvo que hacer frente a la acusación de malversación de fondos, que supo eludir hábilmente. En cualquier caso los beneficios de su actividad en África le permitieron construirse un palacio en el Pinino, cerca de la ciudad de Roma, donde se dedicaría a la historiografía, el género que le dio renombre para la posteridad, dejando definitivamente la política. 
El interés que como historiador muestra Salustio hacia los problemas políticos y sociológicos se exterioriza en una búsqueda profunda de las causas de los hechos ( a imitación de Tucídides) y sobre todo en la profundidad psicológica con que retrata a sus personajes. No se limita a describir lo sucedido, sino que se detiene a explicarlo de la manera más plausible y se demora en darnos una imagen subjetiva pero enormemente sugestiva de los protagonistas para adentrarse en el mundo de sus secretas motivaciones.  Es célebre la descripción del conspirador Catilina que lleva a cabo en una de sus libros más conocidos, La Conjuración de Catilina, la cara desencajada, demacrada como el espejo de un alma tortuosa, los gestos abruptos que desvelan sus costumbres turbias. Otro rasgo distintivo del estilo de este escritor latino es que se trata de un escritor de monografías, lo que él relata son  acontecimientos concretos y aislados, hechos puntuales de una especial relevancia histórica, en lugar de hacer desarrollos lineales de la historia romana como Tito Livio, y de esta forma escribe De Bello Iugurthino, que trata de la guerra que sostuvo Roma contra Yugurta, el rey de Numidia. Otra obra suya son las Historias, y dentro del corpus de obras espurias ( que se le atribuyen pero sin demasiada seguridad ) está la Invectiva Contra Cicerón, que era su opositor político, y las Cartas a César, escritas supuestamente al emperador cuando ya había alcanzado una edad madura. 
La imagen que el tiempo nos ha legado de Salustio, algo vaga debido a la falta de datos, enrarecida tal vez por el rencor de sus contemporáneos pero en la que debe haber sin duda algo de cierto, es la de un hombre que no llevó una vida en absoluto intachable, pero cuya labor como escritor nos resulta fundamental para comprender capítulos cruciales de la historia romana y que fue además un moralista de su época, algo que no deja de ser irónico, aunque no vaya en detrimento de su valía como hombre de letras. Admiraba profundamente la labor de Mario, general anterior a la dictadura de Sila, cuyas simpatías estuvieron del lado de los populares, el partido mas claramente democrático y hasta cierto punto igualitarista de la escena política en Roma. También se ha discutido mucho sobre su fiabilidad como historiador, pero debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos, los cronistas tienen intereses que no se limitan a la datación exhaustiva de los hechos, que tienen aspiraciones arísticas pero también políticas. Lo que sí es cierto es que Salustio llegó a ser el primero considerado como un clásico por los historiadores romanos y hoy se le reconoce como una de las más grandes figuras de este género. 
 

ESTILO
 

La forma de escribir de Salustio presenta algunas innovaciones con respecto al estilo de sus contemporáneos que merece la pena señalar aquí. En primer lugar, destacaremos la influencia en su estilo de Catón el viejo, especialmente en la elección de frases breves (parataxis), que dan al relato de los hechos contundencia y concisión. Otros recursos, como la economía expresiva o las elipsis refuerzan la sensación de economía formal, la brevitas según el término latino. Otra característica de su técnica literaria en la que se evidencia la originalidad salustiana es la variatio, alteración del orden sintáctico y empleo de palabras con un sentido distinto del usual, cuyo fin último es generar la sorpresa del lector, provocarle con su fuerza expresiva. Se ha acusado también a este autor de tendencioso y de cometer intencionalmente inexactitudes en las referencias a hechos concretos. Al margen de estas acusaciones, que por otro lado son comunes a todos los historiadores, resulta innegable que algunas afirmaciones que hace quedan injustificadas y el tono que emplea es de un apasionamiento poco frecuente en un historiador, pasión que transmite a sus personajes. Otra de las formas literarias más frecuentes en Salustio es la antítesis de frases, palabras, acciones, pero sobre todo en los personajes. César y Catón quedan retratados de esta forma, mediante la oposición de las cualidades de cada uno, donde Catón aparece como honorable, César no lo es tanto, y si éste era generoso, la liberalidad del otro queda en entredicho. La orientación moral que transcurre en su visión de la historia encuentra una vez más su predecesor en Catón, como defensor de la disciplina, la moderación y el honor, virtudes todas ellas propias del ciudadano romano a la vieja usanza. Se ha apuntado un sesgo filosófico cercano al platonismo debido eminentemente al énfasis que se concede a la acción humana, enfrentada a una fortuna a menudo adversa. Algunas teorías apuntan a una fuerte tendencia dramática en nuestro autor, como si hubiera concebido la batalla contra Yugurta o la conjuración de Catilina no como meros apuntes historiográficos, sino como dramas representados por personajes de carne y hueso. Sin embargo ello no fue de ninguna manera obstáculo para que Salustio defendiera efusivamente la importancia del oficio de historiador y su propia relevancia como autor literario para las generaciones venideras. 

 

OBRAS

La conjuración de Catilina
La guerra de Yugurta
Historias
 

 

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Área de Estudios Clásicos de la Universidad Carlos III de Madrid
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