EURÍPIDES
BIOGRAFÍA
(485/84-406)
Nació en Salamina, su padre,
Mesarco, era un terrateniente ateniense, y su madre Clito una mujer de
noble linaje. Según cuentan vino al mundo el mismo día de
la famosa batalla de Salamina, y su padre, impresionado con el auspicio,
decidió encaminarlo al boxeo (pugilato y pancracio) aunque el chico
se mostró finalmente más inclinado por la poesía,
la música y la pintura. Se casó dos veces, y de su segunda
esposa Quérila tuvo tres hijos, uno de los cuales se llamaba igual
que el padre y obtuvo algunos éxitos estrenando las obras del progenitor
de manera póstuma.
Las fuentes biográficas con
que contamos están muy influidos por las críticas de Aristófanes
en sus comedias, en las que nos presenta a Eurípides como un personaje
ridículo, misógino, irrespetuoso con los dioses y crítico
con la Ley y el Estado. Sin embargo, es una de las figuras más "progresistas"
de la llamada Ilustración Ateniense. Aunque se mantuvo siempre al
margen de la política pública y vivía apartado en
su finca de Salamina, introduce concepciones nuevas en la tragedia, por
ejemplo dándole una prominencia y una dignidad inusitadas a los
esclavos en sus papeles teatrales. También puso de relieve el aspecto
más absurdo, estúpido y cruel de la guerra en obras como
las Troyanas. Reunió en torno a sí un pequeño
círculo de amigos ilustrados y consiguió hacerse con una
considerable biblioteca, algo bastante raro en la Grecia del s.V.
Fue a él a quien encargaron
la inscripción en el epitafio de los muertos en Siracusa (413 a.C.),
y su propia tumba se encuentra en Pela, en Macedonia, a donde acudió
aceptando la invitación del rey Arquelao. Allí conoció
al famoso pintor griego Zeuxis. Irónicamente, se dice que la muerte
del tragediógrafo en el 406 se debió a que fue devorado por
los perros del monarca. Este relato tampoco merece una credibilidad absoluta.
Sabemos que también se le dedicó un cenotafio en la ciudad
donde cosechó la mayoría de sus éxitos, en Atenas.
ESTILO
Sus influencias literarias y filosóficas
fueron de lo más variado, pues vivió una época en
la que florecieron grandes talentos, Aristófanes fue discípulo
de Anaxágoras, Pródico y Protágoras, todos extranjeros
en Atenas, conoció a Sócrates y a los sofistas muy bien y
también la tradición de los presocráticos como Jenófanes,
Heráclito , Empédocles y Demócrito, y por otro lado
la herencia literaria de Homero, Píndaro, Solón, Teognis,
Hesíodo.
Eurípides lleva a cabo un
tratamiento innovador de los mitos, alterándolos y mezclándolos
entre sí con el objeto de reinterpretarlos partiendo de la idea
del hombre como medida de todas las cosas. Los personajes mortales de sus
tragedias están mucho más próximos a los hombres modernos
de la época de Eurípides que los de las tragedias precedentes,
manifiestan sentimientos humanos como la duda o el miedo y se dejan arrastrar
por sus pasiones, con consecuencias frecuentemente funestas. Poseen una
coherencia interna compleja desde el punto de vista psicológico,
y más aún en el caso de los personajes protagonistas. En
el caso de caracteres secundarios, encontramos multitud de perfiles que
pasarán a la Comedia Nueva de Menandro: la madrastra desalmada,
los niños huérfanos, los ancianos decrépitos y ridículos,
la heroína, el marido débil. Los humanos desconfían
de los dioses, cuyas intervenciones son impredecibles. El Orestes de Esquilo
se encomienda a la protección de Apolo con una entrega absoluta,
mientras que el de Eurípides mantiene sus reservas respecto a la
divinidad. En muchos casos el dios convierte el desastre en dicha y se
manifiesta como la justificación de un final inesperado, el llamado
"deus ex machina", que Aristóteles analizaba como un recurso dramático
en su Poética. Para hacer más espectaculares las intervenciones
divinas (epifanía o teofanía) se empleaban
en las representaciones artilugios mecánicos y grúas, para
suspender a los actores en el aire. La anagnórisis o reconocimiento suele tomar la forma del reencuentro entre dos familiares
separados durante largo tiempo. Pero ante todo, la postura de Eurípides
ante la religión tradicional es crítica, anteponiendo el
deber político al religioso.
La pasión erótica
y todos los tabúes relacionados con ella (incesto, adulterio, poligamia.)
ocupan un lugar muy importante en la tragedia euripídea, tratados
desde múltiples ángulos, con una profundidad casi psicoanalítica.
En cuanto a la estructura de las
obras, sigue una cuidadosa secuencia cronológica, y la historia
está precedida por un prólogo en el que se traslada el presente
inmediato, lo que estaba sucediendo en Atenas en el momento del estreno,
a una acción mítica. Este prólogo, que debe en principio
orientar al espectador adelantando acontecimientos, consigue a veces el
efecto contrario, despistándolo con respecto al desenlace.
El coro, más que representar
el juicio moral de la comunidad, que es la función que le estaba
reservada anteriormente, acerca al auditorio a aspectos cotidianos más
próximos, vinculándolo emocionalmente al personaje mítico.
La fuerza dramática del coro es desviada hacia los actores, que
comienzan a entonar dúos y monodias cantadas, que expresan a la
perfección sentimientos arrasadores: odio, locura, desesperación
o pasión. La tragedia de Eurípides tiene de hecho una estrecha
relación con la música, se emplean ritmos ditirámbicos
para relajar la acción dramática alternados con trímetros
yámbicos que realzan lo emocional. Estos ritmos, que debían
sonar exóticos a los oídos atenienses, revelan el profundo
entrelazamiento entre forma y contenido, si tenemos en cuenta que en gran
número de obras la identidad del coro es la del extranjero en tierras
lejanas, sean las mujeres troyanas en Grecia o los griegos en Tauros. Hay
una predominancia de lo descriptivo, con figuras altamente visuales, plásticas,
que en cierto modo equilibran la pobreza de metáforas. Sobre todo
abundan las alusiones al mar y al agua.
En los largos discursos de los protagonistas
se puede apreciar con mayor claridad que en ningún otro lugar de
la tragedia el influjo de la sofística sobre nuestro autor. La intervención
de cada interlocutor dura el mismo número de versos que la del otro,
como se hacía en los torneos de retórica, y se trataban temas
de actualidad, como lo bueno, lo justo, la ley, la educación o la
herencia.
Otro de los aspectos propiamente
teatrales en los que destaca Eurípides es el manejo del espacio
mediante un dinamismo constante en el que se juega con las distancias entre
personajes, los movimientos. creando un ámbito espacial definido,
pero en permanente cambio.
El lenguaje que emplea es bastante
fluido, mezcla el ático culto con elementos populares, como el genitivo
exclamativo, el infinitivo con valor de imperativo, coloquialismos e interjecciones.
OBRA
Conservadas íntegras
Alcestis
Medea
Heráclides
Hipólito
Andrómana
Hécuba
Suplicantes
Electra
Troyanas
Heracles
Ifigenia entre los tauros
Ifigenia en Áulide
Helena
Ión
Fenicias
Bacantes
Orestes
Fragmentos
Teléfo
Dictis
Los cretenses
Ino
Belerofonte
Cresfontes
Eolo
Estenebea
Erecteo
Faetón
Melanita cautiva
Alejandro
Andrómeda
Antíope
Hipsípila
Arquelao
Meleagro
Dánae