La crítica homérica
comenzó en la Antigüedad con objeciones de tipo ético-religioso
a la concepción homérica de los dioses y héroes. Parece
que se originaron entre los eolios y los dorios y que consistían
en acusaciones de falsificar la tradición legendaria. Hesíodo
(Teogonía v. 27-28, alusión a Odisea XVII v.
203) comienza la crítica histórico ética que continúa
Tucídides desde la perspectiva puramente histórica. Toda
la arqueología del primer libro de su Historia de la guerra del
Peloponeso debe considerarse una corrección de Homero.
Es probable que las críticas
de tipo ético provengan de los órficos. En todo caso, existen
testimonios de Pitágoras (Diógenes Laercio VIII, 21), Jenófanes
(DK 11B), Heráclito (DK 42 B). Esta tendencia culmina en el rechazo
decidido de Homero en el programa educativo propuesto por Platón
en la República (especialmente II 377e ss.; X 598d ss.; 605c
ss.). La apología de Homero comenzó a refugiarse en la interpretación
alegórica ya a partir de finales del siglo VI a. C. Parece que el
primer exégeta de esta corriente que dejó un tratado por
escrito fue Teágenes de Regio, de la época del rey persa
Cambises. En el siglo V encontramos ya los alumnos de Anaxágoras,
Metrodoro de Lámpsaco, Estesímbroto de Tasos, Glaucón.
Los círculos socráticos, contrariamente, rechazaron esa búsqueda
de un sentido oculto (hupónoia). No obstante, un socrático
con influencias sofísticas, Antístenes, siguió la
línea alegórica, que luego continuaron los estoicos. Éstos
la sistematizaron y la transmitieron a los neo-platónicos, por un
lado, y por otro - a través de Filón y los judíos
helenizados - a la teología cristiana y al cristianismo. Más
tarde la interpretación alegórica de textos básicos
como las églogas virgilianas o la misma Eneida se generalizó.
Durante la época clásica
de la sofística, junto al análisis de los motivos homéricos,
se impuso también la crítica al poeta desde el punto de vista
lógico-estético que ya había atacado una serie de
aspectos particulares, cuando en la primera mitad del siglo IV el orador
Zoilo de Anfípolis - de influencia cínica - publicó
su obra en nueve libros contra la poesía de Homero, El
Látigo de Homero . La forma en que esta crítica intelectualista
trataba a Homero lo muestran los pasajes en que Epicuro se refiere a él.
En sus Problemas Homéricos, Aristóteles, que se destacó
por su defensa de la cultura nacional griega, emprendió en su juventud
la tarea de defender al menos la grandeza poética de Homero frente
a los ataques racionalistas sin recurrir a la explicación alegórica
y de esta manera, salvar su obra como elemento de educación y cohesión
cultural. Lo esencial de ese libro se ha conservado en el capítulo
25 de la Poética que puede ser considerado el programa de la exégesis
alejandrina, de orientación histórico-filológica.