En el año 66 a. C.
Catilina se presesenta a las elecciones para el consulado de Roma, pero
es borrado de las listas de candidatos al ser acusado de malversación
durante el período en que estuvo encargado de la administración
de Africa. Catilina se presenta a sí mismo como el capeón
de los pobres y los oprimidos contra los cónsules y el Senado.
En el 65 se defiende de la acusación
de concusión y es absuelto. En unas nuevas elecciones (64 a.C.),
se une a Antonio para crear agitación social contra Cicerón.
Asustados, senadores y caballeros se unen para elegir a Cicerón
cónsul.
En el 1º de Enero del 63 a.
C. Cicerón toma posesión de su cargo, combatiendo a los demócratas.
En Octubre Catalina se presenta nuevamente a las elecciones, y su aliado
Gayo Manlio, que había sido centurión con Sulla, recluta
en Etruria un ejército de descontentos. También Craso es
amenazado. Cicerón comvoca al Senado en medio de una situación
de pánico general y se emite un decreto confieriendo a los cónsules
poderes dictatoriales. Catilina, furioso, decide incendiar secretamente
Roma mientras el ejército de Manlio está llegando a las puertas
de la ciudad. Los conjurados se reúnen por la noche en casa de Porcius
Laeca para acabar definitivamente con Cicerón, pero éste
es advertido y logra salir indemne.
Cicerón convoca entonces al
Senado para convencerles de la necesidad de detener a Catilina (Primera
Catilinaria). Estamos en el mes de Noviembre. En este discurso Cicerón
alcanza su fin sólo en parte: Catilina abandona la ciudad, pero
sin sus secuaces.
Mientras éste llega al campamento
de Manlio, Cicerón pronuncia su Segunda Catilinaria, en la
que se dirige contra los partidarios de Catilina y pide que sean castigados.
Este discurso es pronunciado ante el pueblo. Comienza la guerra en Roma.
El 3 de Diciembre Cicerón
arresta a los conjurados y se dirige al Senado. Por la tarde cuenta al
pueblo lo que ha sucedido durante la sesión (Tercera Catilinaria).
El 5 de Diciembre presiona al Senado
para que los conjurados sean ejecutados (Cuarta Catilinaria), como
finalmente se hace, y Cicerón es llamado “Padre de la Patria”.
El 5 de Enero del 62 a. C. Catilina
es derrotado y muerto con sus partidarios en Pistoya.