Preparada por el Prof. David Morán Bovio
VI WILLEM C. VIS INTERNATIONAL COMMERCIAL ARBITRATION MOOT:
UNA EXPERIENCIA PARA SER CONTADA
En Viena, del 26 de marzo al uno de abril de 1999, se ha celebrado el VI WILLEM C. VIS International Commercial Arbitration Moot. La asistencia como "entrenador" del conjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz, árbitro en uno de los paneles y observador interesado en el evento, ha constituido una muy grata experiencia. El apreciable enriquecimiento constatado al finalizarla conduce a un escueto ejercicio de redacción que exponga, brevemente, la génesis del certamen, algún detalle sobre la edición recién cerrada, y una primera "cuenta de pérdidas y ganancias", ya que nada más efectuar la inversión tampoco cabe determinar sus resultados. El balance definitivo se averigua a la liquidación.
ALGO DE HISTORIA
En 1992, con ocasión del XXV aniversario de la constitución de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL-CNUDMI), se celebró un Congreso en Nueva York, que coincidía igualmente con el XXV Periodo de Sesiones del Plenario de la Comisión (v. la referencia y las reflexiones que le dedica OLIVENCIA en el número 207 de la Revista de Derecho Mercantil, pp.9-35).
Una de las iniciativas entonces propuestas, como medio para promover
la difusión y el estudio del Derecho del Comercio Internacional, fue
la idea de organizar un "moot", palabra que en los países anglosajones
identifica a un concurso. El Derecho sustantivo sería la Convención
de Viena, de 1980, sobre compraventa internacional de mercaderías,
y el Derecho adjetivo la Ley Modelo sobre arbitraje comercial internacional.
Se propondría un caso con los elementos precisos para ir a un arbitraje.
Cada equipo habría de redactar la demanda y también la contestación.
Seguiría a esa fase otra oral que por eliminaciones acabaría
designando al mejor equipo (v. la sugerencia de Michael L. SHER en las actas
del Congreso "Uniform Commercial Law in the Twenty-first Century", United
Nations, New York, 1995, pp. 101-102).
El nombre del certamen -Willem Cornelius Vis (1924-1993)- acabó
recibiéndolo, por acuerdo de los organizadores (básicamente,
el Institute of International Commercial Law, en Pace University, que hoy
cuenta como entidades colaboradoras para el "moot" con la American Arbitration
Association, el Chartered Institute of Arbitrators, la International Court
of Arbitration de la Cámara de Comercio Internacional y UNCITRAL, entre
otras), con la finalidad de contribuir al reconocimiento de una de las figuras
señeras del Derecho uniforme, ya que el Profesor VIS fue Secretario
General de Unidroit, Secretario de UNCITRAL cuando se elaboró la Convención
de Viena y, como miembro de la delegación holandesa, formó parte
del Grupo de Trabajo de UNCITRAL que redactó la Convención de
letra de cambio internacional y pagaré internacional, Grupo de Trabajo
que también presidió en 1985.
Desde 1994, el "moot" se ha ido incrementando en todas sus vertientes:
ha crecido el número de equipos involucrados y el de los árbitros;
la calidad de los escritos de demanda y de contestación es, según
dicen los "históricos", cada vez más elevada, así como
la preparación de los "abogados" concursantes en la fase oral. Lo que,
también según igual fuente, no ha podido mejorar, es el interés
de la actividad, pues desde el inicio fue tan alto que la superación
era imposible. Parece sin embargo indudable que, mientras más equipos
participan, cobra más realce tan laudable iniciativa.
EL VI MOOT
En la edición que acaba de ser concluida han participado 71
equipos de otras tantas Facultades de Derecho de diferentes Universidades
correspondientes a 29 países. La parte general del concurso ha discurrido
del sábado 27 de marzo, al martes 30. Cada uno de esos días
se celebraron fases orales de arbitraje, siempre con duración de dos
horas, en sesiones que empezaban, la primera, a las nueve de la mañana,
la última, a las tres de la tarde. El martes día 30 a las 17.30
se anunciaron los equipos que concurrirían a cuartos de final en la
mañana del miércoles. A la una y pico de ese día se supo
quiénes habían sido juzgados como integrantes de la semifinal,
a disputar horas más tarde y, concluida esta parte, fue anunciada la
final: Tulane University (USA) contra Deakin University (Australia). Éste
fue el equipo vencedor del último ejercicio disputado en el salón
principal de la Cámara de Comercio Federal de Austria el jueves uno
de abril, a las diez de la mañana. Los enfrentamientos anteriores se
celebraron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Viena, cuyas abundantes
salas de seminario reúnen condiciones muy adecuadas para el concurso,
ya que pueden celebrarse hasta diez arbitrajes simultáneos, lo que
significa que cada día de la fase general pueda haber hasta cuarenta
fases orales finales de arbitraje. Ello permite que todos los equipos actúen
dos veces como abogados del demandante y otras dos como los del demandado.
Cada panel de tres árbitros suele estar constituido por abogados
o profesores procedentes de diferentes áreas jurídicas. Así,
no es raro que el "Chairman" del panel sea alemán, un abogado americano,
uno de los árbitros, el otro, un profesor de Brasil o de China. Muchos
de los árbitros son "entrenadores" que van a Viena con su equipo. Otros
tantos, son abogados que también actúan en su vida profesional
como árbitros y que con su participación en el "moot" contribuyen
en forma definitiva al realismo de la prueba. Conviene destacar, además,
que los cerca de doscientos árbitros no reciben ayuda económica
alguna por parte de la organización, sino que su asistencia configura
el apoyo que realizan a la actividad, ellos mismos de forma personal, o las
firmas u organizaciones en que trabajan con carácter institucional.
En palabras del Profesor HUNTER al cierre de uno de los ejercicios,
la importante diferencia para los árbitros en contraste con su rutina
habitual, es que concluida la fase oral, en vez de empezar la redacción
del laudo, proceden a un "feedback", unos interesantes comentarios para que
los equipos cuyo debate han presenciado dirigiéndolo con sus preguntas,
reciban una llamada de atención acerca de lo que deberían mejorar
y aquello que habrían de evitar.
Antes de los días vieneses tuvo lugar la presentación
de la demanda -cuya fecha límite fue este año el ocho de diciembre,
día que servía de término para el abono de la inscripción
(US $500), este año- y del escrito de contestación -que hubo
de estar en Viena, en la edición de que se habla, antes del 14 de febrero-.
El caso apareció en la página web de Pace University (http
://www.law.pace.edu/) el segundo día de octubre. En la misma dirección
puede el interesado ampliar los datos que desee. También se accede
a ese lugar desde la página web del Área de Derecho Mercantil
de la Universidad Carlos III de Madrid (http ://www.uc3m.es/cisg), promotor
del primer equipo español que participó en la competición,
el pasado año, y que ha concurrido, por segunda vez, en la presente
edición.
Un dato de experiencia que deriva de las fechas mencionadas, es que
la selección del equipo (puede tener dos componentes como mínimo)
se efectúe casi con un año de antelación, durante la
primavera precedente a la del "Moot" en que se aspira a participar. Así,
en julio, una vez concluido el curso, el equipo puede empezar su labor de
preparación, de modo que a la publicación del caso, esté
en mejores condiciones para la labor sucesiva, sin que se introduzcan demasiadas
interrupciones en la ordinaria labor académica, puesto que los participantes
han de poseer la condición de alumnos a la presentación de la
demanda.
En la selección del equipo ha de atenderse de forma particular
a la destreza en el dominio del idioma inglés, lengua en que el concurso
se celebra en todas sus fases.
TRES PARTIDAS DEL BALANCE PROVISIONAL
Para ofrecer una idea algo más clara acerca de la impresión de la actividad, cabe detenerse en tres aspectos de la misma.
ALUMNOS
Si se multiplica el número de equipos (71) por una media de
cinco miembros en cada uno, resulta la cifra de 355 estudiantes. Al añadirle
los, digamos, doscientos árbitros, aparece un número que ronda
el medio millar de interesados en el Derecho del Comercio Internacional que
se han dado cita en Viena.
Y si dato tan revelador se completa con el hecho de que esas mismas
personas habían estudiado un caso, calificado por los expertos como
muy interesante, habían examinado bien a fondo la jurisprudencia de
la Convención, sus precedentes y su literatura, resulta, lógicamente,
un encuentro elogiable. Con ello se entiende que la asistencia a las fases
orales constituya una vivencia aleccionadora. Es ciertamente impresionante
seguir las citas que los "abogados" refieren en sus argumentos acerca de una
decisión del tribunal de apelación de Hamburgo, o de uno de
los circuitos americanos; la enmienda efectuada a un precepto durante los
trabajos preparatorios para conformar el sentido de la expresión "delivery",
o la exégesis más común que los comentaristas efectúan
a las condiciones del artículo 88 del texto uniforme.
De todas formas, nada de lo anterior solía encontrar mención
en el "Dachgeschob" del Iuridicum vienés mientras se compartía
el café -que sí era gratis-, o en los múltiples encuentros
informales acompañados de la "Bier" o del refresco preferido, fuera
de las sesiones. Que esos vínculos hayan fraguado en una Asociación
(la Moot Alumni Association) dedicada a la difusión entre sus miembros
de ofertas de cursos, oportunidades de trabajo, y a la organización
de encuentros y congresos, es completamente natural. Tanto como encontrarse
con jóvenes profesionales, cuyo único motivo para acudir a las
fases orales es revivir las experiencias pretéritas con otros protagonistas
de aquéllas.
Pueden clarificar mejor que otra cosa el resultado para los alumnos,
las palabras de un árbitro mientras disfrutábamos uno de los
agasajos que al final de cada jornada se ofrece a árbitros y entrenadores
por las principales firmas de abogados con sede en Viena: "Ésta es
la primera experiencia profesional que los estudiantes poseen". Es, además,
una experiencia profesional completamente internacional, expuesta a las preguntas
y los comentarios de un árbitro ruso (el Profesor LEBEDEV asistía
con su equipo), indio o australiano. De ahí que quien participa, trate
de volver a la siguiente edición (uno de los distinguidos en la ceremonia
de clausura con el galardón de mejor orador, formó parte del
equipo de su Universidad, Deakin, el año pasado). No resulta extraño
ese gustoso afán por repetir si uno considera, como apuntaba un árbitro
francés, cuántos años de experiencia se requieren para
acumular lo que el "moot" ofrece en menos de una semana.
PROFESORES
Los días transcurridos en la capital austríaca enseñan
sin ambages las ventajas de un método docente: el del caso práctico
unido al concurso competitivo entre estudiantes. Es cierto que los alumnos
aprenden, y mucho, elaborando la demanda y la correspondiente contestación,
así como poniendo en orden sus argumentos para la fase oral, lo cual
es alentador para quienes aspiran a la transmisión de los saberes,
pues se aprecia cómo éstos han quedado imbricados en la formación
de los participantes.
Mas la asistencia a los arbitrajes en las fases general y final pone
por delante qué se hace y qué se puede hacer para mejorar la
docencia, la asimilación de las materias explicadas y la evaluación
de los conocimientos que los alumnos pretenden adquirir.
Sin duda, esta sección del balance es la que requiere mayor perspectiva para un enfoque adecuado de los diferentes elementos que aparecen en el cuadro. Ahora bien, cuando uno decide pasar al final del domingo por el hotel del equipo, por ver si necesitan algo, con la duda, más que razonable, de si estarán en el alojamiento esos estudiantes de Derecho que nunca han visitado Viena, y no sólo los encuentra trabajando, sino que casi se precipitan a consultar, si será suficiente para probar la buena fe del comprador al rescindir el contrato de compraventa la carta de tal fecha que parece conformar las exigencias del art.49.1 de la Convención, o acerca del juego que puede ofrecer la sección de "Hardship" de los Principios de Unidroit en ese mismo contexto, vuelve uno a casa con la clara conciencia de que el Derecho del Comercio Internacional ha conseguido alumbrar una fórmula -el "moot"- que permite vislumbrar un futuro camino más claro para la unificación del Derecho, aunque sólo sea por la cantidad de horas de trabajo que por esa vía recibe.
DERECHO DEL COMERCIO INTERNACIONAL
Desde luego, la propia materia del "moot", el Derecho del Comercio
Internacional, es, probablemente, la más beneficiada con la actividad.
Ese sector del saber experimenta en tal contexto un provecho sustancial que
revierte sobre alumnos y árbitros.
Tanto es así, que junto a las demás participaban una universidad
escocesa, otra irlandesa, una más de Japón, dos turcas y seis
de India, cuyos Estados no son parte de la Convención de Viena. Da
la impresión que la explicación de ese curioso fenómeno,
que no deja de ser raro, tiene que ver con un reconocimiento de la importancia
del Derecho comercial uniforme, de tal forma que la relevancia que se le otorga
por los participantes en el "moot", precede a la que le brindan los Gobiernos
de los Estados correspondientes.
Es decir, con la actividad se fortalece el conocimiento de la citada
Convención y de los instrumentos próximos, Principios de Unidroit
para los contratos del comercio internacional, algunas de las Guías
jurídicas (como la de UNCITRAL sobre contratos de instalación
de plantas industriales "llave en mano"), la Ley Modelo de Arbitraje Comercial
Internacional, etc. Es una pericia adquirida mediante las muchas horas transcurridas
tratando de encontrar los mejores argumentos para convencer a los árbitros
del buen hacer del propio cliente. Esto es, no se trata sólo de la
retención de unas ideas más o menos abstractas, sino de la aplicación
de esos principios al caso concreto que se tiene por delante. Determina lo
anterior que quienes acuden a cada edición se conviertan en "expertos"
de una serie de preceptos de la Convención de Viena, y en conocedores
sobre el detalle del modo de interpretarla para aplicarla más correctamente.
Recordando a C.M. SCHMITTHOFF (en Commercial Law in a Changing Economic
Climate, 2ª ed 1981), a quien, como se sabe, todo este movimiento unificador
tanto debe, puede decirse que se constata una saludable sintonía del
mundo jurídico con la vida empresarial, naturalmente transfronteriza.
Eso explica, quizá mejor que otra cosa, el creciente éxito del
"moot" (además de la buena organización que el Profesor Eric
BERGSTEN -Secretario de UNCITRAL (1985-1991)- y su equipo de colaboradores
están acertando a otorgar a la actividad). En conclusión, el
"moot" viene respaldado por la sencilla apreciación de que la cada
vez mayor importancia del comercio internacional desemboca, con toda naturalidad,
en la superior atención a los instrumentos jurídicos que lo
regulan.
David Morán Bovio
Departamento de Derecho Mercantil
Universidad de Cádiz
Pascua de Resurrección de 1999