El área de Estudios Clásicos del Departamento de Humanidades está formada por un grupo de docencia e investigación sobre Cultura clásica y su recepción dirigido por el Prof. Francisco L. Lisi Bereterbide e integrado por jóvenes investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid. Distinguen al grupo su perfil interdisciplinario y su firme vocación por difundir y debatir en el plano internacional los resultados de sus investigaciones.
Sus líneas principales de investigación son: teoría política y filosofía clásicas; recepción del pensamiento clásico en la Edad Media y el Renacimiento; literatura clásica y su recepción; teoría política renacentista. Todas ellas se desarrollan en varios Proyectos de investigación en curso:
Todos estos proyectos son desarrollados por el área de Estudios Clásicos en el marco del Grupo Nomos, sobre investigaciones sobre el pensamiento político y el derecho antiguos y su recepción, de la red temática europea Collegium Politicum, integrada por varios centros universitarios y de investigación, que tiene como objetivo el estudio de la teoría política clásica y su recepción en la historia del pensamiento, así como del Instituto de Estudios Clásicos sobre la Sociedad y la Política “Lucio Anneo Séneca”, perteneciente a la Universidad Carlos III de Madrid, en cuyo seno se llevan a cabo aproximaciones, desde diversos puntos de vista, al pensamiento clásico. Entre sus proyectos se halla en preparación Politica Antiqua, una revista electrónica consagrada a los Estudios sobre la Teoría Política Clásica y su Recepción, en la que colaborarán especialistas internacionales.
En el plano de la docencia, los miembros del grupo dictan la asignatura troncal Lengua y Cultura del Mundo Clásico, en la titulación de Humanidades, así como Cursos de Doctorado de carácter monográfico, cursos de Máster oficiales y profesionales y cursos de Humanidades. En esta página web se incluyen programas y materiales didácticos de apoyo referidos a estas asignaturas.
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“Hacia 1916 resolví entregarme al estudio de las literaturas orientales. Al recorrer con entusiasmo y credulidad la versión inglesa de cierto filósofo chino, di con este memorable pasaje: ‘A un condenado a muerte no le importa bordear un precipicio, porque ha renunciado a la vida’. En ese punto el traductor colocó un asterisco y me advirtió que su interpretación era preferible a la de otro sinólogo rival que traducía de esta manera: ‘Los sirvientes destruyen las obras de arte, para no tener que juzgar sus bellezas y sus defectos’. Entonces, como Paolo y Francesca, dejé de leer. Un misterioso escepticismo se había deslizado en mi alma”. (J. L. Borges.Obras completas, v. IV, 396) |